Reclutando un Ejercito

Compartir

Reclutando soldados, la historia de las plantas que logran tener un ejército sin necesidad de moverse
Las plantas al ser organismos sésiles, es decir que no pueden moverse, han tenido que adaptarse a su ambiente a través de mecanismos de defensa bastante sofisticados.

Uno de estos mecanismos, el cual resulta muy exitoso; es su cooperación con algunos animales. Por ejemplo, en la polinización o para la dispersión de semillas encontramos estas interacciones planta-animal. De manera similar, muchas especies de plantas interactúan con animales para ganar protección contra herbívoros y microorganismos.

De tal manera que muchas plantas interactúan con animales carnívoros para eliminar a los herbívoros que las están dañando. Nuestra primera pregunta sería ¿Cómo las plantas son capaces de reclutar a una legión de soldados que las defiende? Como se mencionó en nuestra cápsula anterior, el lenguaje de las plantas son los aromas que estas emiten.

Estos aromas forman mensajes complejos que dependen de la planta en respuesta al herbívoro que está provocando el daño. Interesantemente, los insectos carnívoros (los soldados) son capaces de distinguir entre plantas sanas y plantas infestadas con su presa.

De esta manera, los aromas de las plantas tienen el potencial de mediar la interacción planta-carnívoro, lo cual le da una ventaja a la planta ya que esta adapta sus mecanismos de defensa a sus necesidades. Por ejemplo, plantas de tabaco liberan diferentes mezclas de aromas durante el día y cambian estos aromas durante la noche, para atraer carnívoros durante el día y repeler herbívoros durante la noche.

Aunque se ha encontrado una alta especificidad en este fenómeno este no se refleja al nivel de la especificidad de los compuestos que son liberados y sorpresivamente pocos compuestos son reportados como compuestos exclusivos para una sola especie de planta.

Sin embargo, el depredador si cuenta con receptores específicos para reconocer ciertos aromas. Las plantas de manera natural crecen rodeadas de otras, y los carnívoros por tanto deben ser capaces de distinguir el mensaje correcto en un mar de aromas.

De esta manera compuestos individuales tienen una función atractiva en el ambiente natural complejo. Por ejemplo, la aplicación del compuesto llamado linalool es capaz de atraer carnívoros que logran disminuir la cantidad de huevos de polillas depositados en plantas de tabaco. Por otro lado, La utilización del compuesto metil salicilato en viñedos redujo la presencia de herbívoros al incrementar la presencia de predadores de estos.

Mientras que, las raíces de maíz emiten un compuesto capaz de atraer lombrices que se alimenten de escarabajos que las dañan. Las plantas como vemos son capaces de interactuar con animales estableciendo un mecanismo de defensa llamado indirecto ya que su ejército reclutado finalmente es el que se encargará de la molesta plaga.

Esta estrategia de las plantas parece tener un enorme potencial de aplicación en el campo. Se ha visto que al plantar un pasto muy aromático en campos de maíz se reduce el daño por herbívoros. Este pasto, constitutivamente emite un compuesto que es liberado por el maíz en respuesta a daño por orugas y de esta manera pueden ser atraídos parasitoides de estos herbívoros. Una manera de biocontrol de plagas muy natural al aprovechar las defensas propias de las plantas y con un enorme potencial de aplicación para los cultivos.

Finalmente, podemos asombrarnos como con un mensaje químico (los aromas) las plantas son capaces de reclutar ejércitos que las defiendan de sus enemigos.