Atracción fatal, la historia de los ratones buscadores de la muerte

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Tal como se mencionó en la capsula pasada, todos los organismos superiores somos propensos al parasitismo. Algunas veces, los parásitos son capaces de inducir cambios físicos y de conducta en el huésped con la finalidad de lograr la supervivencia de la especie. Esta manipulación del parasito hacia el huésped nos lleva a historias que podrían ser temas salidos de una película hollywoodense.

Nuestra historia comienza con un parasito llamado Toxoplasma gondii, el cual posee un ciclo de vida indirecto ya que necesita un huésped definitivo para completar su ciclo de vida siendo su huésped final los felinos. El ciclo sexual del parasito ocurre en los intestinos de los felinos, después del cual los huevecillos de estos parásitos se expulsan por las heces. Este parasito puede tener una amplia red de intermediarios para llegar a su huésped definitivo y entre ellos encontramos a los roedores.

De manera natural, los roedores tienen una aversión contra los felinos. Esta aversión innata se da hacia el olor de sus depredadores lo cual reduce su riesgo de muerte. Sin embargo, el parasito induce modificaciones en las preferencias olfativas de los roedores convirtiendo su innata aversión hacia el olor de los felinos en una atracción fatal.

Se ha encontrado que ratas infectadas con el parasito también resultaron ser más activas y no mostraron temor a lo desconocido comparadas con ratas sanas. Mientras que las ratas sanas mostraban más desconfianza hacia lo novedoso y muchas de las veces evitaban enfrentarse a situaciones desconocidas, las ratas infectadas no mostraban precaución.

Las ratas sanas tenían una respuesta innata de aversión hacia los felinos pero; las infectadas por otro lado mostraron una propensión suicida de preferencia hacia los felinos. Por otro lado, también se ha demostrado que Toxoplasma gondii puede desarrollarse en diferentes órganos de sus huéspedes intermediarios tal como el corazón, sin embargo; su órgano preferencial de desarrollo resulto ser el cerebro de sus víctimas.

Para aumentar la escala de terror mencionaremos que Toxoplasma gondii tiene un amplio rango de huéspedes intermediarios y entre ellos nosotros los humanos. Alteraciones de conducta en humanos como la esquizofrenia han sido ya relacionadas con la infección por este parásito. Por lo cual, los humanos también nos encontramos entre los seres manipulados por este exitoso parasito. Aún, cuando hace un buen rato ya no seamos devorados por un felino. Finalmente, podemos concluir que algunos parásitos como en este caso son capaces de manipular a su huésped para alcanzar su objetivo final: la superviviencia de su especie.

Referencias
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Cook, T. B., Brenner, L. A., Cloninger, C. R., Langenberg, P., Igbide, A., Giegling, I., … & Groer, M. W. (2015). “Latent” infection with Toxoplasma gondii: Association with trait aggression and impulsivity in healthy adults. Journal of psychiatric research, 60, 87-94.
Heil, M. (2016). Host Manipulation by Parasites: Cases, Patterns, and Remaining Doubts. Frontiers in Ecology and Evolution, 4, 80.
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