Huele a peligro, la señalización en respuesta a daño en las hormigas

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Dra Elizabeth Quintana

En la naturaleza, encontramos un sin número de relaciones entre los animales y su entorno como por ejemplo la depredación. Muchos animales responden a esta amenaza produciendo señales de alerta para advertir a sus compañeros del peligro.

Estas señales de alerta pueden ser visuales o auditivas, pero también químicas; estás últimas conocidas como feromonas de alerta. Estas feromonas son muy comunes, especialmente entre los insectos e incluso en organismos acuáticos. Entre los insectos, las hormigas son un claro ejemplo de la producción de estas feromonas de alerta.

El primer reporte de estas feromonas se dio en 1934 cuando se observó que cuando se ponían restos de hormigas en el nido de estos insectos se generaban reacciones agresivas en las obreras. Aunque estas respuestas pueden variar entre especies de hormigas, estas feromonas generalmente cumplen dos funciones distintas: generar una respuesta de agresividad contra del intruso o para generar una respuesta de pánico promoviendo así la dispersión y el escape. La finalidad de esta señal química es la preservación de la colonia.

Por ejemplo, hormigas negras en respuesta a la feromona undecano reaccionan moviéndose rápidamente a la fuente de emisión de esta feromona con las mandíbulas abiertas listas para el ataque. Sin embargo, las trabajadoras de Ponera pennsylvanica huyen cuando son expuestas a la feromona de alarma 2,5-dimetil -3-isopentenil pirazina.

Estas feromonas de alerta son producidas en una gran variedad de glándulas y también se ha encontrado una gran diversidad química de estás que depende de la especie de hormiga. Así por ejemplo, Camponutus obscuripes produce una mezcla química de feromonas en distintas glándulas y las cuales desempeñan funciones diferentes. Así, el ácido fórmico que puede viajar a larga distancia informa a la colonia de la presencia de un invasor y la molécula undecano, el cuál no viaja tan rápidamente en el aire, induce agresión. Las obreras identifican la fuente de emisión y al llegar se induce su agresividad.

Un mecanismo muy sofisticado para su defensa es el uso de feromonas producido por estos diminutos insectos sociales. Estas feromonas no solo cumplen su función para la defensa contra invasores. Curiosamente, las feromonas de alerta también están probablemente involucradas en vuelos de apareamiento de las hormigas de fuego. Y muchas también presentan actividad antimicrobiana y herbicida. Nuevamente, encontramos que la naturaleza nos presenta que la comunicación mediante señales químicas resulta ser muy efectiva y precisa.

Referencias

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