Centros Impulso Social hacen realidad los sueños de las familias

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  • Con apoyo del CIS, Sara Ramos montó su taller de costura y ya planea la producción de ropa industrial.

Silao, Gto., a 28 de junio de 2017.- El sueño de Sara Ramos Muñiz comenzó cuando la invitaron a capacitarse a un taller de costura en el Centro Impulso Social Los Espárragos, en esta ciudad. Gracias a este curso, más tarde fue apoyada para adquirir máquinas de coser. Hoy hace vestidos de gala y ya piensa en crecer su taller para incursionar en la confección de ropa de seguridad industrial.

Entrevistada en su taller de costura, Sara Ramos cuenta que gracias a los cursos que toma en el centro comunitario operado por la Secretaría de Desarrollo Social y Humano (Sedeshu), hoy es una empresaria que con su taller les da trabajo a tres familias. “Este taller nos da trabajo a mi hermana Teresa, a mi hija Vianey que está casada y a mí; con lo que ganamos aquí ayudamos a la economía de nuestras familias”.

“Afortunadamente tenemos mucho trabajo, ni siquiera tengo un letrero afuera del taller ni hemos hecho publicidad pues nuestros mismos clientes nos traen trabajo y nos recomiendan con sus conocidos, cuenta doña Sara mientras atiende a una de sus clientas que ha pedido un “vestido de noche” para una fiesta.

En el marco de la estrategia Impulso Social, en 2016, en todo el estado, La Sedeshu impulsó más de mil 600 proyectos productivos a través del Programa Impulso a la Economía Social Sustentable; el 70 por ciento de los apoyos se ofrecieron a mujeres.

Además de los talleres de costura, en el Centro Impulso Social, Sara también tomó el curso del Programa Impulso a mi Desarrollo Socioeducativo lo que le dio herramientas para conocerse y detonar todas sus capacidades humanas.

Actualmente operan 40 Centros Impulso Social en 26 municipios del estado, en donde se ofrecen cursos como belleza, costura, cocina internacional, carpintería y otros; también hay actividades recreativas, deportivas y de activación física para personas de todas las edades, entre otros servicios que ofrecen estos centros comunitarios.

“Este taller no sólo nos da de comer, nos ha desarrollado como personas, yo en lo personal me siento realizada”, dice doña Sara mientras adelanta sus planes: junto con dos alumnos de la Universidad de León, campus Silao, desarrollan un proyecto para formalizar su taller, crear una marca propia y fabricar ropa de seguridad industrial para comercializarla directamente a las empresas que hay aquí en Silao.

“Si yo pude, cualquiera puede; sólo es tener el deseo de superarse y animarse a cambiar su vida, por eso los invito  acercarse al Centro Impulso Social más cercano a su domicilio”