Editorial – Julio

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E D I T O R I A L (JULIO)

REELECCION Y NO REELECCION

Una gran diversidad de opiniones, críticas, reproches, justificaciones y mucho más, es el que se autorizó que para las elecciones del 2018 en el Estado de Guanajuato, se podrá obtener el derecho a la reelección directa, determinación que se aplicará para integrantes del Congreso del Estado, para Presidentes Municipales, para Síndicos y Regidores, lo cual ha desatado una gran cantidad de acciones relacionadas con las cuestiones políticas, partidistas y de gobierno, donde la pluralidad de los integrantes de las instituciones enfocadas a la representación popular y a la legislación, ya preparan sus estrategias: unos para poder repetir por otro periodo de gobierno de manera consecutiva, otros para poder aspirar a los cargos que queden acéfalos porque no se logró la reelección, los partidos políticos para separar a sus mejores elementos y ubicarlos en los más altos cargos y a la vez fortalecer a los posibles repetidores, mientras que el gobierno se mantiene a la expectativa de lo que sucederá en el corto plazo en cuestiones de ejercer el voto y a que con los resultados que arrojen las votaciones del 2018, encontrar la respuesta a lo que será este primer ensayo de aplicar la reelección, y es ensayo porque seguramente aún será perfectible.

Pero todos los ambiciosos políticos, sean del área que sean, se han olvidado de informar, orientar, disipar dudas, transmitir contenidos, puntos favorables o negativos de la reelección y otros tantos más, para que la ciudadanía pueda conocer los fundamentos y objetivos que lleva el aplicar de nuevo el sistema de reelección.

En una investigación hecha para conocer el razonamiento de diferentes analistas políticos, se menciona que la No Reelección es un principio que constituye la base fundamental del sistema político mexicano. Son resultado de las obras de constitucionalistas posrevolucionarios donde destacan que la doctrina mexicana es de esencia anti reeleccionista. La idea de la No Reelección es un logro que viene de la Revolución Mexicana pues fue Madero quien dirigió la frase “sufragio efectivo…” solo contra la reelección del Presidente Porfirio Díaz y que la Constitución de 1917 en su redacción original, permitió la reelección indefinida de los legisladores federales y locales.

Según los mismos analistas de estos dos procesos, en donde lo favorable de la reelección posibilitará la existencia de carreras parlamentarias como una forma de profesionalizar y especializar la función legislativa, capitalizar la experiencia acumulada y el aprendizaje, necesarios para resolver las cuestiones que impliquen a quienes están al frente de un gobierno; ejercer una mejor vigilancia sobre el gobierno y supervisar eficazmente las consecuencias de la legislación vigente o en su caso en los municipios y en los Ayuntamientos de los mismos. Un elemento esencial para el desarrollo es la continuidad. La no Reelección sucesiva lo interrumpe de varias maneras, ya que impide que los legisladores, alcaldes o ediles, se dediquen de tiempo completo y centrado a desempeñar su cargo. En el caso de querer volver a reelegirse, debe de pasar un intervalo de tres o más años y por lo tanto tienen que actualizarse en los cambios.

Sin reelección consecutiva los legisladores, presidentes o miembros de Ayuntamientos que quieran iniciar una gestión gubernamental, dependen solo de los partidos para continuar su vida política, pues son los partidos los que seleccionan los cargos.

Dándose la reelección consecutiva, también los electores decidirán sobre el futuro de sus representantes. Por eso el propuesto a la reelección, recurrirá a alguna estrategia que maximice sus posibilidades de seguir: la comunicación con sus votantes y la especialización en comisiones que adquiririán una mayor relevancia una mayor relevancia; serían dos importantes actividades que puede realizar para conseguir ese objetivo de repetir.

Hoy en día se multiplican las leyes especializadas y sumamente complicadas; se necesitan expertos y no amateurs. El correcto funcionamiento de la Democracia es la posibilidad de los ciudadanos de exigir cuentas a los gobernantes. Esta rendición de cuentas subyace en la reelección, pues ésta tiene como uno de sus objetivos permitir al elector evaluar el desempeño de sus representantes, mediante la posibilidad de reelegir y cultivar a los representantes capaces y responsables y sancionar, no reeligiéndolos, a quienes no cumplen con su papel. Cuando la reelección no está permitida o está limitada y el futuro político de la persona depende más del partido que del elector, entonces centrarán su actitud en mantener buenas relaciones con su partido, buscar mayor contacto con los ciudadanos que votaron con ellos, pues su carrera política dependería más del apoyo popular que de las cúpulas de sus partidos.

La reelección inmediata genera un círculo virtuoso de la información política respecto a los gobernantes, activando la demanda ciudadana por la misma, y haciendo así atractiva la inversión en su generación para los propios actores políticos. La No Reelección corta estos incentivos. La reelección continua ayudaría a tener un Congreso como debe ser: lograr acuerdos políticos entre partidos y el poder Ejecutivo; que los reelegidos tengan peso político dentro de sus actividades políticas y no de los dirigentes partidistas. La reelección consecutiva de representantes populares en el estado de Guanajuato y sus municipios, deberá tener como base fundamental sus buenos resultados. La reelección junta a la posibilidad de revocación de mandato, incrementa la soberanía y el poder de decisión del ciudadano, su derecho de poner y quitar gobernantes, que es lo que significa ejercer el “sufragio efectivo”.

Gastamos cantidades exageradas de recursos en lo electoral ya que cada tres años se tienen que promover miles de rostros nuevos para los cargos de elección popular. Al basarse las campañas en rostros de presuntas mayorías y de nuevas promesas y no en los resultados de gestiones pasadas, los recursos que se requieren son mayores. Con la reelección consecutiva la inversión en medios requerida sería mucho menor.

En el caso de México, la reducción del poder central de la política nacional produjo tendencias democratizantes en muchos estados, pero también liberó a caciques locales en otras entidades que pudieron hacer uso de las redes clientelares. Los caciques políticos son propios de sociedades no plurales, donde no existe competencia por el poder y existirán si es que se restablece la reelección pero su porcentaje es bajo y la competencia electoral desgastaría paulatinamente su influencia. Estos grupos locales no controlarían a todos los representantes populares que fueran reelectos. El político y gobernante profesional tenderá a defender i8ntereses locales o sectoriales sobre los del partido, dejando este último de existir prácticamente como actor parlamentario. Sin embargo nuestro sistema electoral desincentiva casi del todo las actitudes personalistas o particularistas de los representantes frente a los partidos: sólo los partidos pueden postular candidatos a cargos de elección popular.

En cuanto a la corrupción se argumenta que, ya que los políticos son corruptos, sin duda los candidatos reelectos estarían más expuestos a los poderes manipuladores y terminarían siendo sus rehenes. Esto es algo que puede ocurrir haya a no reelección. La popularidad de nuestros representantes populares es muy baja. De ahí que la propuesta de que puedan ser reelectos consecutivamente despierte recelos en la ciudadanía o provocar abiertas resistencias. La prolongación de años de un solo partido en el poder crean la imagen de un gobernante perezoso e irresponsable. Un representante preocupado solo por cumplir con aprobar las iniciativas de su superior de gobierno, para hacer constar su lealtad con la esperanza de ser eventualmente premiado y aprovechar su investidura para el enriquecimiento y beneficio personal. El poder fundamental de los representantes populares a nivel estatal y municipal se puede señalar que se encuentra degradado aunque la impopularidad de la medida es un argumento para no impulsar la reelección de los actuales funcionarios y representantes populares, por lo que durante el tiempo que está por venir, se podrán observar con qué sentido ha tomado la ciudadanía el derecho a la reelección o su repudio, donde la respuesta se encontrará lógicamente luego de que se haga efectivo el sufragio efectivo o sea la votación de candidatos nuevos o de los que se crean con los méritos suficientes para lograr la continuidad.