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  • En la UMF No. 51, el 70 por ciento de la consulta es para pacientes diabéticos

La diabetes mellitus es una enfermedad que en la actualidad está afectando a la población debido al estilo de vida que se maneja hoy en día: mala alimentación y sedentarismo, principalmente, dijo el doctor Emiliano Alegría Peredia, director de la Unidad de Medicina Familiar No. 51, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en León, Guanajuato.

Comentó que existen “mitos” sobre el uso de insulina en los pacientes diabéticos: que afecta la vista, que genera la amputación de extremidades, que la diabetes avanza más rápido, etcétera, pero indicó que estas son afecciones en pacientes con diabetes no controlados, o bien, que no se les aplica la insulina en el momento que la requieren, y por esto avanza la enfermedad hasta afectar al organismo.

Dijo que en segundo y tercer nivel de atención en el Instituto, la diabetes es la primera causa de consulta; además de que está ubicada en la cuarta causa de demanda de atención en los servicios de Urgencias.

La diabetes mellitus se manifiesta debido a un mal manejo de la glucosa, la cual proporciona al cuerpo la energía para poder vivir. La glucosa comienza a estancarse en la sangre y no llega a todas las células del organismo.

La insulina es una hormona que se genera en el páncreas y debe llegar a las células para permitirle el paso a la glucosa, que circula en la sangre de las venas y arterias, al interior de las mismas células y estas la puedan aprovechar.

Comentó Alegría Peredia, que todas las células necesitan de nutrientes importantes, pero quien proporciona la energía es la glucosa, con la cual se alimenta el cuerpo para poder funcionar, por ello la importancia de que la glucosa, en niveles controlados, realice su trabajo adecuadamente.

Señaló que en el caso de los deportistas, la glucosa trabajará en los músculos y en el caso de alguien que trabaja pensando, creando, resolviendo problemas, etc. la energía y/o el requerimiento se concentrará en el cerebro, pero esto no quiere decir que las demás partes del cuerpo no necesiten la glucosa, todo el cuerpo la necesita, sólo que se distribuye de acuerdo a las necesidades específicas de la persona.

Cuando el organismo se da cuenta que hay una gran cantidad de azúcar en la sangre, hace que el páncreas libere insulina y las dirija a las células para que, ya con la glucosa, estas realicen sus funciones.

Hay casos que, por situaciones genéticas u orgánicas, el páncreas no produce la cantidad suficiente de insulina que se requiere, lo que da como resultado la diabetes tipo 1, o llamada diabetes juvenil, que afecta principalmente a niños y es cien por ciento insulino-dependiente.

En cuanto a la diabetes tipo 2, inicialmente hay cantidad suficiente de insulina y es de buena calidad, pero la problemática se encuentra en la célula al no recibir correctamente la glucosa, por lo que se tiene que prescribir medicamento para que los receptores de las células se reproduzcan y mejoren.

Debido a la evolución de la diabetes mellitus, dijo Alegría Peredia, llega un momento en el que el páncreas ya no produce insulina que, aunado al descontrol del paciente diabético, se agota la reserva pancreática de insulina, y es este el indicador de que el paciente, que en un inicio se trataba con pastillas, ahora requiere que le sea suministrada insulina del exterior.

Insistió, por ello, en que es vital el control de los niveles de azúcar en el paciente diabético, llevar una dieta balanceada y hacer ejercicio para no ver deteriorada su salud en corto tiempo, para lo cual, recomendó a la población acercarse a las Unidades de Medicina Familiar del IMSS para recibir atención y orientación a través del programa PrevenIMSS.