ANTE LA VIOLENCIA, EL IMSS APOYA A LAS MUJERES

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  • 25 de noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

La adolescencia es una etapa en el ser humano en la que se presentan cambios significativos en el desarrollo físico, mental y emocional e influyen de manera importante en la relación de las mujeres adolescentes con su familia, sus amigos, su pareja así como con sus compañeros de trabajo o de escuela.

La coordinadora delegacional de Trabajo Social del IMSS en Guanajuato, Rocío Gutiérrez Galván, dijo que es frecuente que este proceso genere sensación de inseguridad, rebeldía e inconformidad, y se manifiesta en un choque constante de las adolescentes con sus padres, profesores, jefes y en general con cualquier persona que represente una figura de autoridad, lo cual podría generar violencia.

La violencia no es sólo física puede ser verbal: insultos, humillaciones, groserías; física: golpes, jalones, quemaduras; sexual: tocamientos, manoseos, o forzar a alguien a tener relaciones sexuales sin su voluntad. La violencia no es natural, se aprende y se refuerza día con día, con los ejemplos que se observan en la familia, las amistades, los vecinos y los medios de comunicación masiva indicó la especialista.

Recomendó a las jóvenes que se enfrentan a esa situación no alterarse, pensar y recapacitar antes de actuar, ser prudente, amable y respetuosa con los demás, evitar el manejo de armas de fuego y punzocortantes, evitar en lo posible  caminar en lugares obscuros o poco transitados, no portar objetos de valor que llamen la atención, no salir de noche a lugares inseguros y peligrosos, y de ser necesario hacerlo acompañado, además de que el transporte sea seguro.

La violencia puede presentarse dentro de la misma familia, situación que se debe dar a conocer y no dejarlo, para que no se agrave esa situación, por lo que es recomendable tener una estrecha comunicación afectiva y respetuosa.

Recomendó liberar estrés e impulsos agresivos mediante la actividad deportiva, la música u otras acciones de esparcimiento como la lectura y el baile compartidos, preferentemente, con la familia y con amigos.

Las causas de violencia a la que están expuestas las adolescentes son múltiples, entre las más frecuentes están la desintegración familiar, malas compañías, alcoholismo u otra adicción, problemas económicos, incapacidad o muerte de algún familiar, o en algunos casos el simple hecho de tener la costumbre del maltrato a las personas, comentó.

Las adolescentes deben saber que ante una situación de violencia no están solas, deben tomar la decisión de afrontarlo y acercarse a las Unidades de Medicina Familiar, al área de Trabajo Social para recibir una orientación sobre lugares y personas que puedan brindarles asesoría y apoyo legal para tratar de sacarlas de una vida con violencia.