EDTITORIAL – DICIEMBRE

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Luego de hacerse oficial el nombramiento de José Antonio Meade Kuribreña, como candidato oficial del Partido Revolucionario Institucional, para contender para la Presidencia de la República en las elecciones del 2018 y cuyo destape quedó totalmente claro cuando se hizo la inscripción correspondiente ante el Instituto Nacional Electoral y donde afloró la militancia priísta que estaba aletargada, apática a la política, en su sueño de invernación o que incluso ya varios habían vuelto a las cavernas de los dinosaurios, sucede que ahora se aparece una estrella en el horizonte, vuelve a resaltar la esperanza de mandar otros seis años y de minimizar a los adversarios. El PRI vuelve a subir al ring y lo hace con lo que considera un pugilista bien preparado en lo físico y en lo mental, aunque falta saber que tan buen equipo de apoyo le compaña y si de verdad servirán de pilares, porque al final el que recibirá todo lo que venga, sea a favor o en contra, contra su persona o contra su carrera política, deberá estar bien vigilado para poder presentar resistencia y poder pensar en un triunfo luego del primero de julio próximo. Pero de regreso a las líneas iniciales de esta redacción, vamos a fijarnos en lo estatal y en lo municipal en lo que se relaciona con las reacciones que de inmediato se hicieron presentes y se demostraron físicamente para demostrar que le había llegado oxígeno y si no volteemos a ver cómo andan de pavorreales los dirigentes e integrantes de la CTM, de la CNOP, de la CNC, de organismos allegados a los trabajos políticos del PRI, de asociaciones civiles con tendencias radicales, gremios laborales e incluso hasta grupos organizados entre las mismas colonias o comunidades de la localidad y a continuación se expondrá el porque aún no hay que echar las campanas al vuelo. No se puede negar que existe división entre los priistas en el estado de Guanajuato y hasta en los municipios donde manda este organismo, pues por parte de la Confederación Nacional Campesina, Gerardo Sánchez García, no ha presentado más que sus intereses de poder ser nominado a un cargo de representación popular, que en su caso sería la candidatura a Gobernador, de lo cual los otros sectores no están muy de acuerdo y esto ya significa voto en contra o simplemente que no contará a la hora de sumar. En la Confederación de Trabajadores de México se volvió a recordar la efervescencia que se daba en el siglo pasado y en los tiempos de Fidel Velázquez, donde el equipo de trabajadores resaltaba que eran la base para el triunfo del PRI partido y en esta ocasión no ha sido la excepción, sino que la continuación de lo que se había quedado en capullo y que ahora parece que tendrá alas para volver a volar, pero, son más los trabajadores, son más los líderes, son más los ambiciosos, son más los corruptos, son más los que traicionan y entonces no se puede pensar que con más de todo, se les pueda volver a dar gusto a unos cuantos con la misma cantidad de trofeos. Qué decir de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, donde sus mandos o los que así se creen han vuelto a aparecer en escena e igualmente reclaman su derecho de obtener recompensas a cambio de aportar el apoyo que se requiere en las urnas para el 2018. Sólo que no debe olvidarse que como en los otros núcleos políticos mencionados, las agrupaciones populares, los organizadores de sectores, las dirigencias de la población marginada o que menos tiene, la población a la que no se le ha hecho justicia ni se le han cubierto sus necesidades, ya no será tan fácil de convencer para que lleve su voto a las urnas a favor del tricolor. Tendrán que ser los hechos, las acciones, los compromisos cumplidos, hablar con honestidad y principalmente demostrar su calidad y sentido humano para quienes quieren gobernar. Esto sucede en México, en Guanajuato y en Irapuato, por lo que recalcamos que no hay todavía un triunfador, sino que arrancó la apenas la competencia.