EDITORIAL

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Mal comienzo tienen quienes aspiran a conseguir los votos de la ciudadanía y se les pueda poner al frente de un cargo de representación popular, porque en lugar de demostrar su sensibilidad humana, su afán de servir, de colaborar a solucionar problemas y situaciones difíciles de la población, de ser realistas, sinceros, objetivos y con un destino político bien definido, que entre otros detalles podrían ser su carta de presentación ante la sociedad de la que pretenden ser representantes, para que se les brinde la confianza a través del voto y ser una esperanza para los gobernados y con hechos y no con palabras, conseguir la mejor calidad de vida de los ciudadanos y ser garantes de un progreso permanente. Pero sucede todo lo contrario porque desde ahora que ya se preparan las designaciones o algunos ya están en pre campaña política, que se está desplegando la propaganda e3n todos los medios y formas posibles, para quienes aspiran a ser representantes de sus partidos, incluso hasta para quienes aspiran de forma independiente, ya están demostrándose como verdaderos carniceros, como mercenarios de la política, con un deseo imperialista, de cacicazgo y opresores de los pueblos y todo por la avaricia de tener poder y dinero, aunque sus supuestas causas para contender en unas votaciones vayan a terminar en la basura sin respuesta alguna. Carniceros porque como fieras se enfrentan unos contra otros y quieren con todas sus fuerzas hacerse pedazos y convertir a los derrotados en carroña política. Mercenarios porque a causa de un soborno o de una no despreciable recompensa se lanzan con todo a pelear, sea contra quien sea, usando todos los medios y las armas a su alcance, con un sentido inhumano y con un pensamiento obstinado en solamente destrozar y hacer perecer; políticos que no ven a su interior, que no si en su corazón aún existe el sentimiento de ayuda por el prójimo, la cualidad de la reflexión y ver su verdadera función social. No tener esa mentalidad guerrera de luchar todos contra todos y caiga quien caiga en un enfrentamiento de barbarie, lo que por desgracia se puede concluir luego de ver y escuchar la forma y el enfoque que se da a la publicidad política sin excepción y eso considerando que aún viene la situación mayor y es cuestión de poco tiempo. Tanto en la promoción de precandidatos, sin distinción, y luego ya como candidatos designados de sus partidos, o por haber cumplido como independientes con las reglas impuestas y poder entrar a la pelea, lo que es obvio y todos lo podemos constatar, es que el pueblo es lo que menos les sigue importando, sino que es el poder, la ambición, la egolatría y obtener un reinado con muchos súbditos y miles de esclavos bajo sus pies, siendo estos antecedentes y aún en la actualidad imágenes reales, lo que hace que la ciudadanía pierda la credibilidad, la confianza, la esperanza y la muy lejana posibilidad de que llegue un cambio verdaderamente sustancial para todos los mexicanos donde sea en el lugar en que se encuentren. Desde el momento actual y en el tiempo que está por venir, no se garantiza que en verdad podamos contar con compatriotas de palabra y comprometidos con México, pues de ser así, tendrían el pleno reconocimiento de su labor y el honor de formar parte de la Gloriosa Historia de México, junto con otros mexicanos que han completado sus propósitos y cumplido con sus compromisos. Pero de momento sólo vemos enfrentamientos verbales, insinuaciones a la violencia, a la agresión, a la difamación y sacar achaques de sus adversarios, palabrería, rollos, demagogia, engaño, fantasías y tanto más que en nada beneficia a los gobernados, quienes además de seguir perdiendo la credibilidad en sus políticos, también están perdiendo su dinero y sin que haya o se devuelva un beneficio como lo están anunciando desde ahora