E D I T O R I A L (ABRIL 1)

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Usar la inseguridad como tema de campañas políticas; como bandera de ataque o de defensa ante la delincuencia; como demostración de que los políticos no tienen miedo y culpar a la población de ser causante por no hacer denuncias o por solapar a los malos, parece ser al momento la mejor opción que tienen los candidatos, pues en el arranque de sus giras, lo primero que “presumieron”, fue hacer frente a la delincuencia en todas sus formas, aunque de momento no tengan ni ellos mismos la tranquilidad de que sean víctimas, pues tienen el antecedente de candidatos o ex funcionarios que fueron aniquilados de manera violenta y podemos considerar que en esto de la política, de la delincuencia y del crimen organizado, no hay consideraciones, ni estrato social, ni nivel político o gubernamental, donde se puedan dar hechos con resultados fatales, como durante estos tiempos de campañas y hacer de la palabra Inseguridad como si fuera un reto para alcanzar la victoria; sólo es cuestión de que se dé un hecho impredecible, donde no se sepa ni donde, ni a qué horas y mucho menos contra quién, para saber si de verdad seguirán haciendo demagogia con la Inseguridad, a la vez que demostrarle a la sociedad y a su militancia, que de verdad si van a cumplir con hechos sí es que logran alcanzar el puesto que pretenden, sea del cargo que sea y que sí quieren ofrendar hasta su vida, para que se pueda recobrar la tranquilidad en la mayor parte del país. Quienes pregonan que irán contra la inseguridad, ¿de verdad tienen informes, antecedentes, números, apoyos de instituciones de seguridad, de la forma de actuar y la organización de los delincuentes y del crimen organizado? Podrán decir que se tiene identificados a los principales manipuladores de la delincuencia en todo el territorio nacional, en los estados y en los municipios pero ¿entonces porque hablar de sujetos que pueden ser procesados, que cuentan con cargos contundentes y que pueden ser enviados a prisión, pero lo único que falta es atraparlos, lo cual lógicamente no lo harán los candidatos en campaña? Por lógica tendrán que pasarle el paquete a los tres niveles de gobierno y a las fuerzas de seguridad, pero como actores directos, ahorita lo único que sucede es que son merolicos en el centro de una plaza, tratando de atraer público para venderles su producto, que en este caso serían sus compromisos y sus promesas, pero no garantizar que la fórmula que traen para vencer la enfermedad de la inseguridad sea la correcta, pues aunque son muchos los que hablan, de ninguno se puede decir que se convertirá en profeta para sanar los actuales males de la sociedad, donde de manera permanente y a cada minuto, la inseguridad cobra víctimas y no hubo nadie de la política que contemplara entrarle en cuidar su integridad. Desde la búsqueda del  máximo cargo a nivel Federal, como hasta el más mínimo que pudieran ser los integrantes de un Ayuntamiento, tocar el tema de la inseguridad puede resultar para muchos la mejor forma de anunciar que van a luchar con todo su empeño y con toda la artillería y equipo humano a su favor, para que la seguridad vuelva a las calles y a los intereses de los ciudadanos, pero que para lograrlo necesitan el voto que será fundamental para poder asumir el compromiso y luego “ver que es lo que se puede hacer”. La palabra “INSEGURIDAD”  implica miedo, desesperación, intriga, acoso, amenazas y todo tipo de calificativos que en una secuencia llevada por la parte actora que son los delincuentes, pueden terminar por lo general en la desaparición del ser humano en este mundo, ya sean maleantes, elementos de seguridad y hasta inocentes que también pasan a los anales del desequilibrio social que se crea con la permanencia de la inseguridad en todo tipo de zonas habitadas. Por eso vuelve la pregunta ¿Serán los candidatos en campaña en este momento y posteriormente los que resulten triunfadores, quienes en verdad se enfrentaran a la delincuencia y demostrar que de verdad son tan valientes tanto en la lucha política, como en la lucha contra los maleantes? Solo será cuestión de unos meses para conocer cuales candidatos aman de verdad a México y que cumplirán con lo que ofrecieron. Solo como observaciones les recordaremos que no olviden como trabaja la delincuencia y como está dividida: Hay ladrones, asaltantes, plagiarios, extorsionadores, vendedores de drogas, huachicoleros, bandas, pandillas, células, cárteles y “padrinos” que ostentan una gran fuerza tanto en material humano, como en armamento y en manejo de dinero, control de zonas, funcionarios comprados, información restringida para trabajar y otros implementos que son esenciales para que en conjunto integren contra la sociedad esa palabra de terror que se conoce como “INSEGURIDAD”. ¿Contarán los candidatos y sus equipos de trabajo con las fórmulas adecuadas y los implementos necesarios para luchar contra la delincuencia? Luchar contra la inseguridad no es simplemente estar en campaña y con una sonrisa y palabras estridentes, decir que sí lo van a lograr y por eso necesitan el sufragio de la gente. Pero no es lo mismo traer dos guaruras adelante y dos atrás, que estar en un barrio asolado por delincuentes, con pobreza, sin vigilancia y con los habitantes a expensas de que en cualquier momento pueden ser víctimas de quienes dominan el sector. Armas de alto poder, de contrabando o salidas del mercado negro, drogas de importación o exportación, movimientos ilícitos de dinero, hombres dispuestos a perder la vida por querer vivir mejor, por tener dominio, dinero y muchos privilegios, incluso tener siempre presente que pueden ser atrapados o hasta ser ajusticiados por traición o abandono de su grupo, son los riesgos de quienes integran la delincuencia que se consolida en la inseguridad y por eso de nuevo se pregunta a los candidatos en campaña: ¿Es la palabra inseguridad, su auténtica bandera de batalla para asegurar un triunfo electoral? Ojala que no termine en una bandera de piratas con el símbolo de la calavera, donde se demostrará quien puede estar más al frente.