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ALGO PASA EN SAN MIGUEL DE ALLENDE QUE LOS “CASOS SONADOS” DE DELINCUENCIA NO QUEDAN CLAROS. UNA ESCUELITA EN EL PODER JUDICIAL.

Las oscilaciones en la ciudad. A mediados del mes de enero de 2017, alrededor de mil personas marcharon por la Ciudad Patrimonio de la Humanidad para exigir justicia en la muerte de “tres menores de edad”. Seis meses luego, en junio pasado la Procuraduría de Justicia del Estado –PGJE-, detuvo en esa localidad a Raúl Escobar Poblete, “comandante Emilio” como probable responsable del delito de secuestro. El 16 de abril, la PGJE, reveló que un grupo armado secuestró cuatro personas, dos ciudadanos con dos empleados municipales, de los cuales asesinaron a tres y una salió lesionada. Lo curioso de los tres “actos criminales”, es que exhiben rasgos que no permiten sus esclarecerlos; lo último presenta dos versiones por investigar.

Ese San Miguel el Grande. En el primero de los tres asuntos, el “asesino confeso”, padre de los tres menores: Juan Adrián, Mateo y Gabriel, de 4, 8 y 11 años, quien actualmente purga su pena en prisión. Aunque los pobladores de San Miguel de

Allende, mantienen en los corrillos que el padre, Antonio y su mujer eran buenos padres con sus hijos. En tanto, vox populi, cree que el asunto aún no está debidamente clarificado a pesar del tiempo concurrido, en el inconsciente colectivo, subsiste lo esencial de la “notificación” de la Procuraduría de Justicia: “Juana, la madre, aseguró que Antonio había asesinado a los tres menores justo cuando los elementos la policía ministerial, llegaron a la finca donde estaban los padres con sus menores, “alertados” de que ahí había un grupo delincuencial armando.

No hay primera sin segunda. En la segundo cuestión, de Raúl Julio Escobar Poblete o Ramón Guerra o Comandante Emilio, esta semana en la revista Proceso, aparece un artículo firmado en Madrid, España, por Alejandro Gutiérrez cuyo título: “Otro Caso armado”, muestra de parte de la esposa del cabecilla del grupo de secuestradores de una “ciudadana estadunidense” en San Miguel de Allende; además de que la hermana de Isabel Mazarro, cónyuge del señalado criminal chileno, asegura que el caso es similar al de Florence Cassez, francesa, porque que “fue construido”; hoy nuevamente en el municipio hay dudas

más allá de lo normal. La informante Monserrat, dijo que en San Miguel, nadie sabía de la doble personalidad del supuesto Comandante Emilio ni encontró en él rasgos de irregularidad.

SESIÓN PARA CATATÓNICOS. Los poderes “fantasean”. En los tiempos que se trataba de implementar en territorio del estado el Sistema Penal Acusatorio Adverbial, se “consideró” de parte de los tres poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que en “camino andado” capacitarían a los profesionales para aplicar el modelo de “juicios orales”. A la trompa talega, antes de la concepción y la formación académica de los integrantes de la Procuraduría y Judicatura, se pensó en fundar la escuelita que pusieron en manos de Tobías García Tovar, como adjunto en el Poder Judicial; por ahí pasaron quienes están procurando y administrando la justicia. La imposición, resultó la panacea, no “formaron” sólo capacitaron para el nuevo sistema; pero la verdad emergió, dejando al descubierto que la escuela no debe cargar más, y la cierran. Falta, el análisis de las consecuencias.