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La Diócesis de Irapuato, externa su preocupación por los asesinatos de sacerdotes que se han registrado en el País al que incluso ya califican como el lugar más peligroso para ejercer el ministerio sacerdotal.

Les presentamos el comunicado emitido por La Diócesis de Irapuato.

Irapuato, Gto., 29 de abril de 2018

¡Basta ya de sembrar terror y muerte!

Con dolor y preocupación cada día constatamos hechos sangrientos en México y en particular en esta zona del Bajío guanajuatense, donde aparecen nuevos ajusticiados con signos que van allá de la violencia: hallazgo de cadáveres descuartizados; incinerados, disueltos en ácidos.

Esto es la locura del fratricidio, de la impiedad, del ultraje a la vida humana en forma despiadada.

El pasado fin de semana la ola de horror sacudió en forma directa a la Iglesia con el asesinato de dos ministros sacerdotes, crímenes que vistieron de luto y de llanto a la amada Viña del Señor, su Iglesia, por la quien Jesús dio la vida.

Los Padres a quienes se les ha arrancado la vida en forma criminal son:

Rubén Alcántara Díaz, de la Diócesis de Izcalli, Juan Miguel Contreras, de la Arquidiócesis de Guadalajara

Los Padres que murieron de forma extraña son: Lucino Flores Sánchez, de la Arquidiócesis de Puebla, Moisés Fabila Reyes, de la Arquidiócesis de México.

Además, la Diócesis de Irapuato sufrió la pérdida de un hermano sacerdote, el Padre Heriberto Arellano Alvarado, el pasado domingo 22 de abril, por razón de enfermedad. El Padre Arellano era el párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, de La Ordeña, municipio de Salamanca. Una partida dolorosa también.

Según analistas, México se ha convertido en un lugar peligroso para ejercer el ministerio sacerdotal.