E D I T O R I A L. (PRIMERA PARTE AGOSTO).

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Aceptamos que hasta la fecha, Irapuato sigue acosado por la inseguridad, por la delincuencia, por el crimen organizado, por sucesos lamentables en donde la actuación de la justicia en sus diferentes formas debe presentarse, ya sea en calidad de persona o con un marco jurídico legal, para que se pueda hacer frente a esta pandemia que no hemos podido controlar, tanto las autoridades con sus capacidades limitadas, como los ciudadanos por nuestra falta de civismo y de apoyo a los encargados de cuidar nuestra integridad, destapando a quienes provocan tantos y lamentables daños todos los días. En nuestra ciudad Irapuato aún no se distingue ninguna táctica o estrategia que reditúe en resultados para combatir la inseguridad, pero buscando y conociendo prácticas y experiencias de otros lugares, hemos llegado a conocer la mecánica que en materia de seguridad se aplica en la ciudad de Morelia, Michoacán, y que también ya está en proceso en otras ciudades del país, por lo que pronto podría ser aceptada por infinidad de municipios inseguros. Se denomina “ MODELO DE JUSTICIA CIVICA” y tiene su propia cimentación basada en los Centros de Atención a Víctimas, donde observamos y conocimos sus fundamentos, su manera de aplicar las normas a la ciudadanía, inculcar disciplina, orden, obediencia, respeto, responsabilidad, consciencia y otros principios que bien enfocados, han ayudado a que las estadísticas delincuenciales que se manejaban en la capital de Michoacán, estén bajando de manera considerable, por lo que este modelo ya se contempla para aplicarse en Irapuato. Pero para ello se requiere de una amplia difusión de la forma en que se desarrolla, cual es su objetivo principal, los elementos que utiliza, como debe visualizarla la ciudadanía, pero principalmente que como respuesta de la aplicación de este modelo, los resultados sean palpables en el corto y mediano plazo. Dimos constancia de esta actuación y por eso transmitimos la forma como se creó este sistema enfocado a disminuir la inseguridad entre toda la población. Este “MODELO DE JUSTICIA CIVICA”, parte en primer lugar, de que la población no debe conceptualizar a los elementos de policía como represivos, sino que se trata de un mediador social, además que como personas y como servidores, tienen un papel preventivo en conflictos pequeños o grandes, pero que no tengan que ver con la delincuencia superior, pues se señaló que el 99 por ciento de los delitos denominados simples, no tienen que ver con el crimen organizado. Este formato funciona con un requerimiento de apoyo del 50 por ciento con relación al marco político de cada localidad, o sea el apoyo del Ayuntamiento y en su momento del Congreso del Estado.

En Morelia se realizó una encuesta para conocer de qué tamaño eran los delitos más frecuentes, de los cuales los actores no aparecen en un banco de datos, porque no existen denuncias y ahí es donde se reproduce la impunidad, además de halagar la práctica de la reincidencia. Entre los delitos que se pueden señalar y que toda la gente conoce, están los asaltos a personas, robos a casas habitación, negocios o empresas, lesiones, amenazas, abuso de confianza, así como otros más que pasan a convertirse hasta en cotidianos en la rutina de una ciudad, día tras día y en todas partes y horarios. Al respecto Bernardo María de León Olea, Comisionado de Seguridad Municipal en Morelia, quien tiene como carta de presentación el saber cómo se aplica la justicia en varios países del mundo, dijo que lo primero en realizar es que el policía vea su labor con un carácter de carrera profesional, se deben calificar los perfiles de los policías que se integran al modelo, se requiere que sean mediadores sociales y que en el caso de Morelia, se tiene un 40 por ciento de policías mujeres y un 60 por ciento de policías hombres, de un total de 840 elementos, porque esto ha ayudado a que la mediación o intervención de la mujer en delitos, así como en la justicia cívica, han sido favorables para lograr la mediación.

En cuanto a las normas para enfrentar un delito, se menciona que es la policía, la que recibe primero un reporte o una denuncia y no es el Ministerio Público; el policía debe atender a las víctimas de manera inmediata y por obligación. Según los números, el 90 por ciento de las víctimas no denuncia, porque también está el precedente de una mala atención en una agencia ministerial, la ignorancia o prolongación del proceso de denuncia y el temor de que la represalia del presunto culpable sea casi inmediata después de poner la denuncia del delito. Por ello es que ahora con la “JUSTICIA CIVICA”, el o la policía, tienen ese acercamiento con los involucrados, tanto los agresores como las víctimas, una atención buena y comprensible del elemento hacia las personas según su papel; que se expongan los hechos y se busque la aclaración y si lo amerita su respectivo castigo, además de que en las salas del Centro de Atención a Víctimas, se cuenta con ayuda médica y psicológica, lo mismo que la jurídica y de trabajo social, que es donde aparecen las figuras de los policías que han sido preparados en las carreras para atender estos casos.

Por eso la población debe entender que el mayor tiempo del policía que está en servicio, no es para estar al acecho para reprimir, sino que está para atender situaciones y a sus víctimas si las hubiese. Se trata de una, digamos, pre agencia del Ministerio Público, pero que está manejada por policías, donde están encargados de hacer sentir a las víctimas que no están solas, que el gobierno local no es omiso y que si se les atiende. Es la policía municipal la que a diario se entera de todos los delitos, son los que deben atenderlos como primeros respondientes y que el caso se traslade a los tribunales, porque se hizo la detención en flagrancia y por eso queda a disposición del Agente del Ministerio Público. Pero nos enseñan que conforme a las encuestas a nivel nacional, existen un promedio de 30 millones de delitos al año; se calculan unos 300 mil policías en el territorio nacional y alrededor de 9 mil Ministerios Públicos, lo que en un caso de realidad demuestra el absoluto desequilibrio que se tiene en cuanto quienes tienen la responsabilidad de cuidar a la población y de a como le tocaría a cada instancia, con esos 30 millones de delitos al año en todo el país. Con lo que hemos señalado, es por lo que en Morelia surge el “MODELO DE JUSTICIA CIVICA”, por medio del cual se otorgan ciertas facultades a los policías, que no se contraponen al ejercicio Judicial, pero que con la aplicación de las atribuciones, en dos años y medio en la ciudad michoacana se recibieron un total de 175 mil carpetas de delitos y ahora han bajado a 104 mil delitos, o sea un 39 por ciento menos.

Se dan casos en donde hay víctimas primerizas, pero en otros casos las víctimas han sido agredidas en dos o más ocasiones, pero gracias al sistema y a la concientización de la gente, a su valor cívico de denunciar, a brindar la confianza a su policía, al acercamiento social entre autoridades y habitantes, ha dado como resultado que para el fin del trienio en este año en Morelia, se estima una reducción del delito hasta en un 68 por ciento, que viene a constituir una prueba más que convincente, para reconocer que el “MODELO DE JUSTICIA CIVICA” es efectivo, brinda confianza, inhibe a los malvivientes, baja los números, pero también obliga a que las autoridades estatales y federales, se enfoquen a los delitos mayores y de su incumbencia, que según la tasa nacional, sólo representa el uno por ciento de del total de delitos, principalmente los homicidios dolosos. Irapuato está en marcha preparando su gente, su infraestructura, su mecánica de actuación, la concientización de la gente y solicitando su ayuda y comprensión para que se logren números favorables casi de inmediato. (EN UNOS DIAS UNA SEGUNDA PARTE EDITORIAL COMPLEMENTAREMOS ESTA COLUMNA. SI TE GUSTA COMPARTE. ES DE INTERES GENERAL).