Cuenteando

C U E N T E A N D O. (MAY.4).POR: MASTROIANI.

NOS CUENTEAN CON EL GOLPE DE TIMON CUANDO APENAS HAN LOGRADO AGARRARLO Y COMIENZAN A TRATAR DE ESTABILIZAR LA NAVE DELINCUENCIAL DE GUANAJUATO. Como si se tratara de un evento de alta relevancia y que tanto autoridades como la población civil debieran de festejar con gran alegría, es como se realizó la colocación de la primera piedra de lo que será el nuevo Centro de Formación Policíal, que se ubicará en la comunidad de Santa Rosa de Lima, que pertenece al municipio de Villagrán y donde hace un poco de tiempo atrás, se dio un sentido golpe al cártel de “El Marro”, que para “El Golpe de Timón”, resultó ser una gran victoria, cuando apenas fue parte de todo un gran cuento. El acto realizado en el arranque de esta obra, estuvo encabezado por Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, Gobernador de Guanajuato, quien a la vez resultó ser anfitrión del Secretario de Seguridad y Protección Civil, Alfonso Durazo Montaño, quien para no hacerla de cuento con su visita, declaró que el estado será de los prioritarios en cuanto a la aportación de elementos para resguardar la seguridad en el bajío, por lo que anunció que se cubrirán nueve regiones en 15 municipios y llegarán casi de inmediato entre 450 y 600 integrantes de la nueva Guardia Nacional. Pues para seguirle el cuento los presentes, principalmente funcionarios estatales y municipales, así como unos pocos pobladores, se destaparon en aplausos, como si el cuento ya se hubiese terminado y había tenido un bonito y agradable final, cuando la realidad es que apenas comienza la aventura y hay que esperar lo que sigue con los protagonistas buenos, cuando los malos del crimen organizado vuelvan a desempacar sus armas, regresen del exilio, hayan reorganizado sus fuerzas de ataque, traigan nuevas estrategias, pero principalmente, que sin hacerle al cuento vengan a demostrar quienes mandan en estos territorios y que la zona vuelva a convertirse en un campo de batalla con sus lamentables consecuencias de sangre. Pero aunque el gober Diego Sinhué Rodríguez, pudo presumir su “Golpe de Timón” y que a nivel nacional, se conozca que sí se está dando la gran batalla al crimen organizado en Guanajuato, pero, detrás de este cuento han quedado fantasías, aventuras, muertes, terror, miedo de los habitantes, inseguridad y delincuencia que el “Golpe de Timón” no ha podido controlar, pues apenas se trata de estabilizar la nave y luego de corregir el rumbo, porque también carga con lastre de otras acciones fallidas.

Por ejemplo señalaremos que en el sexenio anterior se destinaron 2,400 millones de pesos para el Programa Escudo, de lo cual los resultados nunca se dieron a conocer y por supuesto que resultaron negativos en cuanto a enfrentar el crimen, mientras que con el “Golpe de Timón”, aún no se sabe cuánto dinero será canalizado para su sostenimiento, para conservar y formar el material humano, así como la creación de infraestructura, equipamiento y adquisición de tecnología de punta. Esta duda permanecerá como un cuento sin realizar mientras no se vean realidades. Luego tenemos el cuento de cuando el estado estaba acosado por la delincuencia organizada, principalmente por la pelea del huachicoleo entre varios cárteles del crimen organizado, como son el Cartel Jalisco Nueva Generación, el Cartel Santa Rosa de Lima de El Marro, el Cartel de El Mencho Nemesio, pero ahora también se suma el Cartel del Golfo y no descarte la participación de la Familia Michoacana. Con Guanajuato como botín y con una enorme deficiencia en corporaciones de seguridad para combatir la delincuencia y el crimen, se tuvo que ir a contarle al mandato federal el cuento de desgracias que vivía la entidad, por lo que se logró que se ofreciera el envío de 3,200 elementos del ejército mexicano, de lo cual lo más que llegaron fueron alrededor de dos mil soldados. La situación seguía grave, los muertos aumentaban, el robo de combustible era una mina de oro, pero también la manzana de la discordia y la población civil comenzó a sentirse como en un cuento de terror, sola, abandonada, sin nadie que la defendiera, impotente y sin saber cuándo llegaría el final. Otro llamado de auxilio al máximo gobierno y entonces se mandan elementos de la Policía Federal, de la Gendarmería y hasta elementos de la Marina Nacional, por lo que en las calles de las principales ciudades de Guanajuato, se podían apreciar grupos de corporaciones buscando implantar el orden, brindar seguridad e ir en contra de los delincuentes, sus escondites, sus arsenales, sus bienes, pero principalmente su detención o desaparición definitiva, pues los habitantes no han dejado de vivir la psicosis de seguir al margen de una zona de alto riesgo, y que aún no ha sido liberada de tanto crimen doloso y de tantas víctimas inocentes que han tenido que ser parte de las consecuencias. Entonces no se puede demostrar con orgullo que el denominado “Golpe de Timón” ya es una batalla ganada, cuando apenas se encuentra en la etapa de estructuración y planeación de estrategias para poder observar hasta donde llegarán sus alcances, en cuanto tiempo, cuáles serán los resultados y si podremos recuperar nuestra tan ansiada paz y tranquilidad de lo que no gozamos desde hace ya varios años. Ahora viene la tan cacaraqueada Guardia Nacional y para Guanajuato ya se apartó un paquete de 600 elementos para que arriben en el menor tiempo posible y sea la cuña que apriete las acciones de las otras corporaciones, para que regrese la esperanza de que contaremos nuevamente con seguridad personal y garantía para los bienes, además de que esto solamente deberá ser el principio del cuento de atracción de más elementos de la guardia, que como se ha mencionado, tendrá el carácter de actuación con principios y tratos que correspondan a la sociedad civil, pues no será lo mismo que mantenerse como personal militarizado a la defensa de la población acosada por la delincuencia organizada.

Esperemos que las autoridades federales y los encargados de la seguridad de los mexicanos, no quieran hacerla de cuento y comenzar de nuevo con señalar a través de cifras, de cantidades, de porcentajes, de comparaciones con tiempos pasados y con presuntas detenciones de maleantes, para que con un cuento ficticio quieran engañarnos con un presunto adelanto de lo que aún no se puede ver mayor cosa, porque como ejemplo mencionaremos que se resalta que ha bajado la explotación de gasoductos, que se siguen encontrando tomas clandestinas pero en menor cantidad, que se desmantelan domicilios de los cárteles, que se decomisan bienes, armas y dinero y que se han detenido algunos “peces gordos”, pero esto no puede contrarrestar lo que ahora se puede palpar a diario en nuestras ciudades, como es el robo a negocios, a casas, de vehículos, de levantones y secuestros, de extorsión y del cobro de piso, además del interminable negocio de las drogas, que ahora son la incertidumbre de la gente, la causa de que se mantenga la inseguridad, de que la gente aún no crea en sus autoridades, de saber que seguimos entre criminales profesionales, de que sigan corriendo los ríos de sangre y que también se sumen más víctimas inocentes a los homicidios dolosos, de los que ya no podemos saber a qué hora, cuando, en donde y contra quien se realizará el siguiente ataque y sus lamentables consecuencias. Por eso no podemos dejar que nos cuenteen con el gran “Golpe de Timón” y ahora su descendencia, la construcción del Centro de Formación Policial en Santa Risa de Lima y a lo que se podrá sumar la llegada de la Guardia Nacional. Pero aún el cuento se podrá alargar, cuando se deba saber que sucederá con la coordinación de fuerzas federales y estatales; estrategias y quienes las aplicarán, que pasará con las fuerzas del estado, con las policías municipales, los mandos únicos y cuando se podrá constatar la efectividad de crear este nuevo Centro. Este es un cuento que va para largo y aún presenta muchas dudas

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