Cuenteando

C U E N T E A N D O. (MAY3).

POR: MASTROIANI.

BORRON Y CUENTO NUEVO. COMERCIANTES SEMI FIJOS Y AMBULANTES DEL CENTRO HISTORICO A PUNTO DE VIVIR UN CUENTO DE DRAMA. Luego de que en apariencia las autoridades municipales que encabeza el Alcalde Ricardo Ortiz Gutiérrez y los comerciantes semifijos y ambulantes, así como tianguistas y locatarios de mercados públicos, tenían signado un pacto de paz, de no intervención, de respeto y otros objetivos que fomentaran la buena relación, está a poco tiempo de que se convierta en un cuento de guerra, de venganzas, de odios, de envidias, de muestras de poder y mucho más que conforme se vaya presentando el guión, se podrá ver qué tanta emoción podrá contener el cuento, pero principalmente estar con la angustia de cómo podría terminar, quienes derrotados, quienes triunfadores y quienes tendrán que pagar los platos rotos y vamos a ver porqué: En el ejercicio de gobierno que ha tenido en Irapuato Ricardo Ortiz Gutiérrez como Presidente Municipal, y en esta que es su tercer etapa al frente, (segunda en forma consecutiva), ya anunció que se darán otra vez cambios en la ciudad, pero principalmente en lo que se denomina el Centro Histórico de Irapuato, o el primer cuadro de la ciudad o lo que también se anuncia como la Plaza Principal, de lo que es el jardín principal. Sea como sea este cuento de mejorar la imagen de Irapuato, los que volverán a sufrir el drama de la historieta serán los comerciantes semifijos, los ambulantes, algunos locatarios o vendedores de temporadas, porque ya está a la vuelta de la esquina una nueva demostración de que a Ricardo Ortiz “no le tiembla la mano” en la toma de decisiones y ahora que se trata de poner una vez más orden en el comercio, dará validez a que lo que ofrece lo cumple. Porque usted estimado lector, será quien mejor califique lo que se podrá ver en corto plazo en el centro de la ciudad.

Parece un cuento en partes, pero definitivamente si son varios cuentos que al final componen un todo lleno de angustia, emoción, incertidumbre y cosas que aún están por aparecerse. Porque mire: primero se trató de retirar a los comerciantes que sin ordenamiento ocupaban el centro de la ciudad, por lo que se construyó la Plaza del Comercio Popular, que a nadie gustó, pero que finalmente se tuvo que aceptar, para que después de años ya tenga su distinción como centro de comercio popular. Luego se siguió con los mercados públicos, donde el desorden en la mayoría de los casos es notable debido a la falta de energía de la autoridad respectiva, porque se ven centros de abasto descuidados, sucios, deficientes en servicios, insalubres, pero principalmente sin orden en cuanto a respetar los espacios de venta de cada local, pues en todos los mercados se pueden ver los pasillos invadidos en gran parte por la mercancía de los locatarios. Se han hecho acciones para poner disciplina en estos casos, pero solo resulta ser un cuento pasajero, porque respetan unos días, pero al poco tiempo ya está la situación igual y esto prueba que no hay mano dura, sino que tiembla la mano.

Tenemos los tianguistas en barrios y colonias de la ciudad, donde también impera el desorden de instalación, de ocupación de espacios, de respetar la propiedad ajena, de respetar los horarios, de no crear insalubridad y de mantener la cantidad específica de cada tianguis, donde es muy natural ver que son más los vendedores que se instalan, de los que supuestamente tienen el adecuado permiso para su actividad. Entonces aquí está una prueba más de que falta disciplina y organización, lo cual debe recaer entre las autoridades municipales que corresponda, pero se ha optado por no alborotar la gallera, estar en paz con Dios y con el diablo y que no se afecte la imagen del actual gobierno municipal, porque este trienio debe ser la consolidación de Ricardo Ortiz Gutiérrez, como el mejor mandatario que ha tenido Irapuato. Pero esto aún sigue siendo un cuento y se acaba hasta que aparece la palabra FIN.  Porque en esto del comercio popular la gente que gobierna debe conducirse con mucho cuidado, con precaución, ser preventivos y cuidar no cometer errores, que luego o de inmediato, hagan caer de golpe lo que aún se pretende construir y de esto vamos al grano, para que no piense que estamos inventando un cuento.

Ya se anunció la renovación de “carritos” vendedores de antojitos en el centro de la ciudad, lo cual ya ha creado inquietud entre los comerciantes semifijos que utilizan estos instrumentos de trabajo, porque saben que tendrán que desembolsar una partida económica de su parte, pues de lo contrario perderán su permiso y su posible medio de sustento. Aquí no hay ningún cuento de fantasía o de ciencia ficción, porque es lo que el Municipio dice y así es como se hará: se renovarán todos los carritos del Centro Histórico de Irapuato, tendrán la mayor uniformidad posible para que estén acordes a la infraestructura urbana de la zona centro. Pero también se pondrán a temblar gentes de este comercio informal, cuando se anuncie que tienen que estar registrados en mercados y contar con el respectivo permiso para explotar su negocio; para los ambulantes no será la excepción y quienes cumplan con los requisitos no tendrán problemas, pero si sufrirán los comerciantes que están de más, los que no están acreditados de manera oficial, que no cubren su cuota de mercados, que andan a salto de mata con sus productos, que son vendedores de paso o que incluso pueden ser sujetos de la corrupción, porque no se podrá negar que sí existen malos funcionarios o malos dirigentes que hasta de esta situación se aprovechan de los más débiles.

El cuento está en proceso y el guión se conocerá una vez que entre en acción la realización. Pero decíamos que son varios cuentos y en esto nos referimos a que también tenemos el caso de la regeneración que se hace del Jardín Principal, que según se anunció, ahora será la Plaza Principal de Irapuato, la cual ya no aceptará la instalación de boleros, de carritos semifijos con antojitos, alimentos, frutas o frituras, ni tampoco que los vendedores ambulantes anden dado vueltas por los pasillos ofreciendo sus mercancías, porque se trata de crear un espacio atractivo y de belleza reconocida, pero para conseguirlo, se deben evitar los vendedores. Por lo anterior no le extrañe que los lugares que ocupan actualmente los boleros en los portales del centro, los comerciantes que de manera temporal están en las banquetas o que se vea una mayor aglomeración de comerciantes semifijos en las plazas y calles del centro, difícilmente podrán regresar al lugar que ocupaban antes de las obras del jardín, por lo que sin hacerle al cuento, si podemos anticipar una reubicación de vendedores, lo mismo que un adelgazamiento del padrón, de lo cual no podemos estimar aún a cuantos afectará, pero de que se aplicará la mano dura, de eso no deberá quedar duda, porque está de por medio la personalidad y carácter del Presidente Municipal Ricardo Ortiz Gutiérrez. Quisiera pensar que me estoy excediendo en hacer la trama de este cuento, pero con volver un poco la mirada atrás, se puede observar que se trata de una repetición de la historieta que se vivió en otros años, por lo que ahora solo estamos viendo un nuevo capítulo. Tiene mejores escenarios, tiene mayor cantidad de actores, el libreto abarcará a más participantes, se gastará más y habrá más utilería y efectos especiales como los del jardín, pero donde no será igual la aventura, se mostrará cuando el resultado de la producción deje a gente marginada, disminuya su calidad de vida, pueda restarle su medio de sustento y en consecuencia ser un problema social y perjudicial para quienes tendrán que cargar con la derrota.

No somos ni pesimistas ni alarmistas, sino que quisiéramos que este cuento tuviera final feliz y con gente satisfecha y agradecida, en lugar de iniciar otra batalla, que con el paso de unos pocos años más, volverá a ser una repetición de lo aquí descrito.

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