Editorial

E D I T O R I A L. (ENE.1)

Siendo México un país con más de 110 millones de habitantes, es más que lógico que tengamos que ser muy plurales en nuestros problemas, los cuales se pueden dar en todo el territorio nacional, como puede ser el clima; se puede dar en regiones del país, como problemas de sobrepoblación o zonas marginadas; pueden ser problemas que competen solo a cada estado, como sería estar al pendiente de la seguridad pública y la lucha contra la delincuencia organizada; incluso pueden ser problemas que solo competan a los municipios, los cuales deberán resolver por sus propios medios, pero al final de todo, los problemas deben tener soluciones porque de ello depende la tranquilidad social y el mantener la paz entre todos los paisanos de todos los puntos de nuestra nación. Pero comenzamos a vivir un problema desde hace días y que aún se mantiene vigente, aunque con menos restricciones, como lo es el desabasto de gasolina que se dio en más de una decena de estados en el centro del país, siendo la causa la determinación que tomó el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de cerrar los ductos principales que abastecen a importantes ciudades con alto desarrollo industrial y densidad poblacional, para que de esa manera se pudiera iniciar su lucha contra el crimen organizado, contra los “huachicoleros” regados a lo largo de la extensión de los ductos, así como de manera paralela, también comenzar a desenmascarar a las decenas de personas corruptas, lo mismo que a las instituciones con posible contubernio, pues de esta manera el Primer Mandatario quiere comenzar a cumplir con sus compromisos de campaña y con el empeño que hizo de su palabra, para llevar a México a una cuarta transformación pues afirmó: “Me canso ganso que lo lograre”. Para el caso de la falta suficiente de gasolina en el estado de Guanajuato, ya se ha dicho de todo y la conclusión es de que la situación debe terminar y desaparecer el fantasma de que se vuelva a repetir, como consecuencia de que la lucha contra los cárteles seguirá por parte del Gobierno Federal y no se puede anticipar qué respuesta darán los afectados, la que obviamente es impredecible tanto en la forma de actuar, como en sus consecuencias y quienes resultarán ser víctimas de los que se sienten invadidos en su territorio y agredidos en su imperio delincuencial y en sus riquezas mal habidas. El problema de falta de gasolina podrá ir bajando de suspenso, de incertidumbre. Se podrán asegurar los ductos de PEMEX que abastecen a los estados del centro del país y con la SEDENA y la MARINA, vigilar al crimen organizado y dar un fuerte golpe a la ordeña ilegal de los conductos de combustible, que se constituyen en decenas de miles de kilómetros para extenderse por toda la república mexicana, pero principalmente en zonas industriales y de alta productividad. Pero ahora los mexicanos estamos pendientes de lo que viene, porque el Presidente Andrés Manuel López Obrador, aunque esté realizando una misión secreta contra el huachicoleo y la corrupción, se transforme en una estrategia de seguridad nacional, se maneje información privada y reservada exclusivamente a determinados grupos, con lo cual se busca obtener resultados favorables y benéficos para México, el Mandatario no podrá esquivar la demanda del pueblo que consistirá en que tiene que dar a conocer a quienes resulten ser los presuntos culpables, y en su momento, aplicar todo el rigor de la Ley, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de la Procuraduría General de la República, para quienes les sea comprobada la intervención en delitos que ameriten una pena ejemplar y basada en los estatutos legales según el caso. Esperamos nombres, retratos, órdenes de aprehensión, cero impunidad, así como una rápida actuación de los cuerpos judiciales correspondientes, para que se justifique la determinación en este caso de disminuir

el abasto de combustibles, para que se termine la especulación en los sectores productivos, comerciales, de servicios, de la iniciativa privada, de la seguridad pública, de la vulnerabilidad de la población, pero también quienes integran el Poder Legislativo y se constituyen como representantes de todos los mexicanos, asuman sus responsabilidades y no se aprovechen del momento para desviar el verdadero sentido que tiene la acción, así como ser el fiel reflejo que deben ofrecer en apoyar al Poder Ejecutivo. Ya se han exhibido políticos, partidos y mandatarios, lo mismo que ex gobernantes, en situaciones de convertirse según su ideología, en cobradores de venganzas, en exhibicionistas, en irresponsables al eludir la situación, mostrar su incapacidad en el cargo que ostentan al expresar incongruencias, querer ganar afecto y desde ahora los votos de la población para sus ambiciones venideras, y otras cosas más, que han sacado a la vista de la ciudadanía, la capacidad de gobernantes en que tenemos cimentado nuestro sistema democrático, el cual está sustentado por los tres poderes que prevalecen en nuestro sistema de mandato. Los mismos mexicanos podrán sacar desde ahora y al vivir esta experiencia y otras que puedan sucederse, poder aprender nuevas lecciones que repercutan principalmente en la concientización de la gente, para saber en qué momento es el pueblo el que decide llevar las riendas del rumbos del país, y no depender de personajes buenos y malos, que en mínimas cantidades, quieren ostentar el poder en todos los lugares, en todas la formas y contra todas las personas. Esta experiencia del desabasto de combustibles; de la actuación del gobierno federal; de las consecuencias y afectaciones registradas, así como los resultados que puedan obtenerse, nos deberá dejar como lección de que en esta lucha de poder, la pelea se da entre buenos y malos mexicanos; habrá ganadores y perdedores; beneficiados y perjudicados; repercusión en las cuestiones económicas de la población y en la adquisición de bienes, servicios y productos de subsistencia. Podemos considerar que este es un inicio de la actuación del actual Gobierno Federal, donde el Presidente Andrés Manuel López Obrador, ya ha aplaudido la paciencia y la tranquilidad de la ciudadanía; ha agradecido su comprensión y su apoyo a las determinaciones tomadas, por lo que se sigue comprometiendo a no fallar y dar resultados para todas las regiones de la república. Pero como habitantes debemos tener consciencia que se tendrán resultados buenos y malos, rápidos o tardíos, aciertos que motiven a seguir adelante o fallas y fracasos que obliguen a replantear los planes y sus actuaciones. Que se cuente con personal especializado para apoyar al gobierno, consultores, analistas, conocedores de los temas y gente con amplia experiencia, que pueda enfrentar situaciones caóticas y a la vez fortalezcan la imagen y las decisiones del Ejecutivo. La marcha para lograr la cuarta transformación ya está en avance y ahora solo hay que estar al pendiente de que el operador principal la lleve por buen camino. También podemos reflexionar un poco acerca de cómo sería en el presente nuestro país, si el Presidente de México hubiera sido Ricardo Anaya Cortés o José Antonio Meade. Si a estos inicios de mandato ya se tuvieran avances en cumplir compromisos que se hicieron en campaña por parte de políticos y de los partidos que los respaldaron y si verdaderamente estaríamos viendo un futuro más promisorio y equitativo para el bienestar de todos los mexicanos. Se podrá decir que esto era y aún es impredecible, por lo cual tampoco se puede anticipar el futuro, lo que viene de más con este gobierno de AMLO, pero si en estos primeros meses del Presidente, los golpes aunque causan enojo para muchos, pueden ser el anticipo de que en un promedio de seis meses, si los aciertos son contundentes y benéficos, ya podremos pensar en que la buena actuación puede anticipar desde ahora otros seis años para MORENA, o sea que se podría extender hasta el 2030. Suena descabellado, pero también así han sido

calificadas las determinaciones del López Obrador con el nuevo aeropuerto, con el tren Maya, con la reducción del personal burocrático, con la lucha contra la corrupción y la delincuencia organizada, con la creación de la Guardia Nacional, con la enorme ayuda que quiere dar a los sectores sociales y población vulnerable, mejorar la calidad de vida y que México siga creciendo, desaparezca sus complejos de inferioridad, no se deje manipular por el imperialismo, sea autónomo en la toma de decisiones, en el manejo de sus bienes y en su manera de llevar su gobierno. Faltan cinco años y diez meses, para que podamos ir despejando nuestras incógnitas, por lo que no debemos sorprendernos por otras decisiones que deben ser ahora bien calculadas tanto en sus repercusiones y escatimar las afectaciones que puedan provocar al país, su enfoque, su efectividad y su acierto para luchar contra problemas de índole nacional, rindan resultados y pongan en huída a los malos nacionales que solo quieren seguir sangrando a nuestra nación. Falta mucho por ver y vivir con este mandatario y tendremos que estar abiertos y ser mejores analistas de sus decisiones.

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