Editorial

EDITORIAL. (NOV.)

Hace poco más de medio año en el estado de Guanajuato, dentro de lo que suscitaba la efervescencia política, para el virtual candidato del PAN al cargo de Gobernador de la entidad, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, todo era abrazos, felicitaciones, buenos deseos, apoyos, reparto de sonrisas, conocer a los que no conocía y ver como aparecieron de nuevo a los que hacía rato que no veía; quien iba a pensar, imaginar o predecir lo que seguiría después de esos tiempos. Porque estuvimos hundidos en la profundidad de la política de pre campañas, en inter campañas, en campañas, en las votaciones, en post campañas y en la toma de posesión del triunfador. ¡Uf! Pero la felicidad y el optimismo eran grandes y mucho más, porque Guanajuato seguía siendo bastión del PAN y no se quería saber nada de MORENA, a pesar de que el siguiente Presidente de México sería el fundador de este partido político y de lo devastado que había quedado el PAN a nivel nacional. Para que pensar en trivialidades; no había tiempo. Era momento de ponerse a pensar en lo que seguía y en preparar lo necesario para cumplirle a los guanajuatenses lo que se había comprometido en campaña. Claro que como prioridades estaban la seguridad ciudadana, el desarrollo social y asistencia a marginados, la educación y la salud. Se pensó en programas, proyectos, visión para solucionar necesidades y tener proyección a futuro y tantas otras ideas que se pensaba que serían completadas, a pesar de lo que pudiera suceder a nivel federal, por lo que no se vio la necesidad de pensar en un plan “B”. De preparar proyectos flexibles, moldeables y adaptables a los proyectos del nuevo gobierno federal, para que de verdad se complementaran y no se vieran como opositores, sino que ante todo estuviera el beneficio y el mejoramiento de los guanajuatenses, sin tener que rendirle homenaje a nivel de gobierno que cumpliera. Pero en el gobierno electo de Guanajuato no se pensó dos veces lo que podría suceder si los planes no encajaban entre lo que querían los estados y lo que establecería el mandato del Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. Porque bastaron unos cuantos meses después de las votaciones federales, estatales y municipales, para que las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador, referentes a su cuarta transformación; al nuevo plan de gobierno para tratar las cuestiones financieras, productivas, de intereses de capital, de organización burocrática, de asistencia social y apoyo a la sociedad débil.

La repartición del presupuesto para las entidades, de la eliminación de funcionarios federales, de la propuesta de luchar contra la corrupción, de ir a fondo en cuanto a regresar la seguridad a todo el país, que en este momento se encuentra en estado bastante crítico; de echar para atrás grandes proyectos de infraestructura como el sonado caso del nuevo aeropuerto; la construcción del tren Maya, la construcción de otra refinería en Tabasco, sacar adelante a los sectores marginados, mantener a raya a los integrantes de las cámaras del poder Legislativo, pensar en la fusión de fuerzas de seguridad nacional para brindar protección a la población civil y tantas cosas más que se han sucedido, entre ellas también, el de la afectación de gran forma a la economía y a la inversión, aún de otras tantas cosas más. Fue suficiente para que en otras entidades del país, en los estados gobernados por panistas o los que ahora son oposición de otros partidos fuera de MORENA, se encendieran los focos de alarma, de alerta, pero casi casi, a punto de llegar a los focos rojos, lo cual podremos ver si sucede a partir del primero de diciembre, donde se verá si realmente los votantes por el partido de Andrés Manuel López Obrador, tomaron la decisión correcta o se habrán de arrepentir de su mala determinación de poner en el poder a una persona que pueda defraudar a millones de mexicanos e incluso llevar al país a una situación de retroceso y de caída a lugares profundos de donde cueste mucho trabajo salir.

Pero ahora seguiremos con Guanajuato, porque los anticipos que ha hecho el ciudadano Andrés Manuel López Obrador, de la toma de decisiones, la implementación de planes, proyectos y programas, que se aplicarán durante su gobierno y que tienen como finalidad según su apreciación, de mejorar en todos los aspectos a México, no han sido del todo bien vistos por el Gobierno de nuestro estado, a pesar que en su visita a la entidad, Andrés Manuel López Obrador, habló del Plan de Bienestar para el Pueblo de Guanajuato, que ya se encuentra contemplado y presupuestado y que su gobierno aplicará a partir del primero de diciembre y donde algunas acciones ya se están trabajando. Dijo López Obrador a Rodríguez Vallejo, que no quería divorcio entre las partes, porque el gobierno debe ser para el pueblo y no para unos cuantos. Esto fue verídico, y por eso mucha gente pensó que el electo Presidente de México una vez en su cargo, cumplirá cabalmente con su palabra, porque dijo: “no puede haber un gobierno rico con un pueblo pobre”. Habló de crear dos universidades, una en Cuerámaro y otra en San Diego de la Unión, además de becas para estudiantes; continuar con el programa “PROSPERA”; tarjetas de bienestar para las familias, adultos mayores y discapacitados; aplicar precios de garantía para los productos del campo guanajuatense, así como apoyos a pequeños productores; garantizar el derecho a la salud; aplicar cuatro mil millones de pesos para la reconfiguración de la refinería de Salamanca, pero ante todo, atacar de frente a la delincuencia y la inseguridad que se encuentra en todo el estado, donde bajo su gobierno, asegura que tendrá una entidad sin violencia, que viva de manera pacífica y tenga un crecimiento ordenado. Esto fue lo que dijo AMLO cuando visitó León y concluyó con su frase: “No les voy a fallar”. Tal parece que el gobierno de Diego Sinhué Rodríguez Vallejo; los secretarios de su Gabinete; los integrantes de su partido en el Congreso y otros de sus principales allegados, han pensado que lo dicho por López Obrador fue sólo palabrería, demagogia, populismo y que lo que cuenta en Guanajuato es lo que nace y se hace en Guanajuato.

Por eso ante la polémica que ha generado AMLO a nivel nacional e internacional, hay estados que dudan de que vaya a ser cabal en sus compromisos y entre estos se encuentra Guanajuato, que como muestra de que están pensando en cómo prevenirse de una situación adversa, ya se hizo una alianza con los estados de Querétaro, Aguascalientes y San Luis Potosí, para proteger su crecimiento y progreso a futuro. Puede considerarse que el equipo del Gobernador Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, no ha pensado a fondo, ni tampoco dos veces, que sí se esté siguiendo el camino correcto y se tomen las decisiones adecuadas. Porque ahora resulta la creación de un Consejo de Seguridad Ciudadana para luchar contra la delincuencia y el crimen organizado, junto la presentación de diez puntos para lograr los objetivos en materia de protección a la integridad de los guanajuatenses y de sus bienes. También aparece el programa de seis puntos para la asistencia social entre la población, donde se mencionan cuatro mil quinientos millones de pesos, mismo que otras cantidades grandes para la seguridad de los municipios y su mismo desenvolvimiento hacia el progreso y evolución productiva. Estas y otras acciones que se han presentado y que aseguran, serán la solución a las necesidades de Guanajuato y a no tener que ser subordinados o manipulados por el Gobierno Federal. ¿Podremos pensar e imaginarnos que aquí nace el tan destacado “Golpe de Timón” que ofreció Rodríguez Vallejo a la población? Pero insistimos como al principio. No se nota posibilidad de acoplamiento, de entendimiento, de discernimiento entre las dos partes, si cada uno mantiene su rigidez y dureza de sus determinaciones para salir adelante cada uno por su cuenta. La moneda con el escudo del águila esta en el aire.

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