Entender el universo a través de sus fuerzas fundamentales: La Dra. Nana Geraldine Cabo Bizet explora algunos de los grandes enigmas de la física moderna

León, Gto., a 28 de mayo de 2026.- La Dra. Nana Geraldine Cabo Bizet lleva una década en la Universidad de Guanajuato (UG) explorando algunas de las preguntas más profundas de la física moderna: la naturaleza de la gravedad, los primeros instantes del universo y la posibilidad de unificar las fuerzas fundamentales bajo un mismo marco teórico.
Cuando alguien deja caer una manzana, la gravedad parece la explicación más evidente del mundo. Sin embargo, hay físicos teóricos que se preguntan si esa fuerza tan cotidiana podría ser, en realidad, el resultado de algo mucho más profundo y aún desconocido. La Dra. Nana Geraldine Cabo Bizet es una de ellas. Investigadora del Departamento de Física de la División de Ciencias e Ingenierías (DCI) del Campus León, ha dedicado los últimos diez años en la UG a estudiar algunos de los límites más complejos de la física teórica.
Su especialidad es la gravitación y la física matemática, particularmente en el campo de la teoría de cuerdas, una propuesta que busca unificar las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza: el electromagnetismo, las interacciones nucleares fuerte y débil, y la gravedad. Mientras las tres primeras pueden describirse a escala cuántica, es decir, en el nivel de partículas subatómicas, la gravedad continúa siendo uno de los grandes desafíos de la física moderna.
“La idea es pensar que la gravedad no es una fuerza fundamental, sino que surge de interacciones microscópicas, de la misma manera que el movimiento browniano descrito por Einstein”, explica la Dra. Cabo Bizet.
Actualmente, la investigadora trabaja en dos grandes líneas. La primera es la gravedad emergente, una hipótesis que plantea que la gravedad no sería una fuerza fundamental como las demás, sino el resultado visible de interacciones microscópicas que, en conjunto, producen ese efecto. Para explicarlo, la científica recurre al movimiento browniano descrito por Albert Einstein: así como una partícula inmersa en un líquido se mueve por las vibraciones de las moléculas que la rodean, la gravedad podría ser el resultado macroscópico de dinámicas del micro mundo aún por descifrar.
La segunda línea aborda las conjeturas de gravedad cuántica, un campo emergente que estudia qué condiciones debe cumplir ciertos sistemas de partículas para ser compatibles con una teoría de gravedad cuántica.
La proyección internacional de la Dra. Cabo Bizet es uno de los rasgos más destacados de su trayectoria. Actualmente es investigadora asociada del Centro Internacional de Física Teórica (ICTP), en Trieste, Italia, uno de los espacios más importantes del mundo en este campo, donde participa en conferencias y proyectos relacionados con la Teoría M, una extensión de la teoría de cuerdas planteada como un marco para unificar las fuerzas fundamentales de la naturaleza. En este proyecto colabora con el Dr. Bobby Acharya del (ICTP).
Una de las colaboraciones que más la entusiasma en este momento surgió durante su periodo sabático, parte del cual realizó en Cambridge. Junto con la Dra. Johanna Erdmenger, de la Universidad de Würzburg, en Alemania, trabaja en investigaciones relacionadas con la hipótesis de la gravedad emergente.
En el plano local, colabora con el Dr. Oscar Loaiza en el estudio de cómo deben entenderse las interacciones entre partículas para integrar la gravedad, y con el Dr. Octavio Obregón en investigaciones sobre entropía, entendida como la medida del desorden en sistemas físicos, aplicada tanto al mundo cuántico como a sistemas gravitatorios.
En el país la investigadora colabora también con el Dr. Hugo García-Compeán en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) y el Dr. Roberto Santos en la Universidad de Guadalajara, explorando diferentes descripciones de la teoría de cuerdas (gravedad cuántica) que den lugar a las mismas interacciones entre partículas.
Una pregunta inevitable es: ¿de qué sirve a la sociedad estudiar la física teórica? Para la Dra. Cabo Bizet, la ciencia genera transformaciones impredecibles y de gran alcance. Como ejemplo, recuerda que en 1991 Tim Berners-Lee desarrolló una herramienta para que los físicos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en inglés) compartieran información; con el tiempo, ese sistema se convertiría en la World Wide Web, el internet que hoy conecta al planeta entero.
En un horizonte más cercano, el impacto de su trabajo también se refleja en la formación de talento humano. Sus estudiantes de maestría y doctorado desarrollan habilidades para resolver problemas complejos con rigor matemático y, cada vez más, con herramientas de ciencia de datos e inteligencia artificial, capacidades que les permiten integrarse exitosamente en distintos sectores.
“La inteligencia artificial es como la imprenta: va a liberar tiempo para lo que los seres humanos hacemos mejor, que es crear”.
En materia de género, la investigadora destaca una paradoja interesante: la proporción de mujeres científicas en México y Latinoamérica es, en algunos casos, mayor que en varios países europeos más desarrollados. En su propia división, el cambio ha sido evidente: mientras en otros momentos apenas unas cuantas mujeres formaban parte del cuerpo académico, hoy el panorama muestra una participación mucho más amplia.
La Dra. Cabo Bizet no es solo física. Antes de dedicarse plenamente a la ciencia, cursó una formación artística en Cuba. Esa doble identidad la ha llevado a colaborar con la Dra. Carlota Meneses Sánchez, de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, en proyectos que buscan comunicar la historia y el conocimiento científico de forma estética y accesible.
Para la investigadora, estas iniciativas tienen una meta clara: formar estudiantes con una visión humanista y global, personas preparadas no solo para resolver los problemas de hoy, sino también para imaginar aquellos que aún no sabemos que tendremos. En ese camino, subraya, la ciencia avanza desde la colaboración y el conocimiento compartido como motores del desarrollo humano.


