Obispo de Irapuato lamenta pérdida de la dignidad humana y el desplazamiento silencioso de familias por la violencia

Irapuato, Gto, 16 de enero de 2026. (asviknoticias.com).- El obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, expresó su profunda tristeza y dolor ante el incremento de hechos violentos que han afectado directamente a familias, incluso dentro de sus propios hogares, señalando que estos acontecimientos reflejan una grave pérdida del sentido de la dignidad de las personas.
El prelado lamentó que muchos homicidios recientes hayan ocurrido cuando las víctimas se encontraban en sus casas, lo que evidencia, dijo, que pareciera que solo importa el poder de unos cuantos, dejando de lado el valor y la dignidad de cada ser humano. Subrayó que es urgente recuperar el respeto a la dignidad propia y a la de los demás como base para la construcción de la paz.
Díaz Díaz también se refirió al impacto de la violencia en la vida comunitaria y religiosa, señalando que, aunque se mantienen las celebraciones religiosas, muchas festividades externas han sido suspendidas o modificadas por temor e inseguridad. Indicó que se han cancelado eventos como castillos pirotécnicos o presentaciones musicales, y que existe un ambiente generalizado de dolor, tristeza, miedo y encierro.
Asimismo, destacó que numerosas familias han abandonado sus comunidades de manera silenciosa, especialmente en zonas rurales. Explicó que este desplazamiento forzado no siempre se hace visible, ya que las personas suelen irse sin hacerlo público, por temor o por el dolor que implica la situación, lo que dificulta llevar una estadística precisa.
El obispo señaló que este fenómeno se presenta en comunidades de Irapuato, Valle de Santiago, Salamanca y Pénjamo, aunque aclaró que no es posible determinar en qué lugar es más grave, ya que la violencia se manifiesta por etapas y periodos en distintas regiones. Comentó que recientemente ha visitado con mayor frecuencia la región de Valle de Santiago, donde la situación le ha resultado especialmente impactante, pero reconoció que el mismo escenario se repite en otras comunidades.
Finalmente, hizo un llamado a que no se evada la responsabilidad ni se minimice la realidad con cifras optimistas, al considerar que el dolor de las familias de personas asesinadas o desaparecidas sigue siendo muy fuerte y que la inseguridad va en aumento. Exhortó a que tanto la Iglesia como las autoridades y la sociedad en general asuman su papel en la construcción de la paz, para enfrentar una problemática que afecta no solo a Guanajuato, sino a todo el país.




