Obispo de Irapuato llama a vencer el miedo y fortalecer la educación en valores ante la violencia

Irapuato, Gto. 21 de junio de 2026. (asviknoticias.com).- El obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, expresó su preocupación por la creciente violencia que afecta a Guanajuato y llamó a la sociedad a no dejarse paralizar por el miedo, al tiempo que destacó la importancia de fortalecer la educación en valores desde la familia, la escuela y la Iglesia.
El prelado reconoció el dolor que provocan hechos recientes como la masacre ocurrida en Salamanca y señaló que, más allá de las estadísticas oficiales sobre la disminución de delitos, resulta difícil explicar esos números a las familias que han perdido a un ser querido.
“Nos duele cada masacre. Es difícil decirle a una madre o a un padre que han disminuido los porcentajes de muertes cuando han perdido a un hijo”, expresó.
Díaz Díaz señaló que, aunque existe temor entre la población, es necesario aprender a enfrentarlo y seguir trabajando por las comunidades. Destacó que las celebraciones religiosas, la oración y el trabajo pastoral continúan siendo una fuente de fortaleza para muchas personas que viven en contextos de inseguridad.
Asimismo, reflexionó sobre el papel de la educación y advirtió sobre los riesgos de promover una cultura basada únicamente en el dinero, el poder o el éxito material. Consideró que este tipo de mensajes pueden llevar a niños y adolescentes a tomar decisiones equivocadas para obtener bienes o estatus social.
El obispo subrayó que la verdadera educación debe estar fundamentada en valores como la generosidad, el amor, la justicia y el respeto, y señaló que estos principios deben sembrarse desde el hogar.
Respecto a quienes participan en actividades delictivas, reiteró el llamado que la Iglesia ha hecho en diversas ocasiones para que abandonen esos caminos. Aunque reconoció que algunos consideran ingenua esta postura, sostuvo que es necesario insistir en la conversión y en la recuperación de quienes han caído en la delincuencia.
Indicó que muchas de las personas que se encuentran en centros de reclusión tienen historias marcadas por carencias afectivas, familiares y sociales, por lo que insistió en la necesidad de fortalecer la formación en valores para prevenir que más jóvenes sean captados por la violencia.
Finalmente, llamó a quienes hoy participan en actividades criminales a reflexionar sobre las consecuencias de sus actos y a utilizar sus capacidades para construir una sociedad más justa, solidaria y equitativa, advirtiendo que quienes se involucran en estos entornos enfrentan una expectativa de vida corta y llena de riesgos.
