Obispo de Irapuato exige justicia y advierte que la violencia ha rebasado los límites

Irapuato, Guanajuato. Ante los recientes hechos violentos que han cobrado la vida de menores de edad en la región, el obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, expresó su preocupación por el clima de inseguridad que se vive en el estado y señaló que la violencia ha rebasado los límites, afectando cada vez más a familias inocentes.
El prelado lamentó que en poco más de un mes se hayan registrado al menos tres casos de menores víctimas de la violencia en Irapuato, situación que calificó como alarmante. Consideró que, mientras las autoridades sostienen que los índices delictivos muestran una disminución, la realidad que enfrentan las comunidades refleja un panorama distinto.
Díaz Díaz recordó que recientemente acompañó a familiares de Valentina, la niña de siete años asesinada en días pasados, durante una manifestación y una celebración religiosa en el Santuario de Guadalupe, donde los asistentes exigieron justicia y expresaron el dolor que atraviesan por esta tragedia.
Asimismo, señaló que durante su visita pastoral a comunidades de Valtierrilla y otras localidades de la diócesis ha escuchado testimonios de ciudadanos que se sienten rebasados e impotentes ante la presencia del crimen organizado. Indicó que en municipios como Salamanca, Pénjamo e Irapuato persiste el sufrimiento por desapariciones y homicidios que afectan a personas ajenas a actividades delictivas.
El obispo cuestionó si los esfuerzos y operativos implementados por las autoridades están generando resultados suficientes para cambiar la situación de seguridad en la región, ya que los hechos violentos continúan presentándose en distintos puntos del estado.
Respecto a la posibilidad de que los ataques contra menores formen parte de una estrategia para generar miedo en la población, Díaz Díaz consideró que no existe un ataque directo contra los niños; sin embargo, advirtió que la violencia se ha extendido a tal grado que ya no existe respeto por las familias ni por las instituciones.
Finalmente, hizo un llamado a las autoridades para garantizar justicia para las víctimas y reiteró que los niños tienen derecho a vivir en paz, jugar, estudiar y desarrollarse en un entorno seguro. También pidió a la sociedad evitar que el dolor se transforme en odio o rencor, aunque insistió en la necesidad de que los responsables sean castigados conforme a la ley.


