Violencia contra inocentes genera miedo y desconfianza; Obispo llama a fortalecer a las familias

Irapuato, Gto, 31 de mayo de 2026. (asviknoticias.com).- El obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, expresó su preocupación por los recientes hechos violentos registrados en la región, particularmente aquellos que han cobrado la vida o puesto en riesgo a personas inocentes, entre ellas menores de edad.
Señaló que, aunque las autoridades informan sobre avances en materia de seguridad, la ciudadanía enfrenta una realidad marcada por el temor y la incertidumbre. Como ejemplo mencionó el fallecimiento de una niña durante esta semana, una persona que permanece grave tras ser baleada y la masacre ocurrida en Salamanca, hechos que, afirmó, dificultan que la población crea en los discursos oficiales.
“La gente tiene miedo y no cree en los discursos; no creen en las palabras”, expresó, al tiempo que consideró necesario un mayor esfuerzo de las autoridades para frenar la violencia que afecta a personas ajenas a los conflictos criminales.
Díaz Díaz indicó que el problema no puede atribuirse únicamente a las instituciones de seguridad, pues también existe una responsabilidad social. Tras visitar recientemente uno de los centros penitenciarios de la diócesis, comentó que encontró a jóvenes involucrados en actividades delictivas, lo que lo llevó a reflexionar sobre las fallas que han tenido la familia, la sociedad, la Iglesia y las propias autoridades para ofrecer alternativas de desarrollo a las nuevas generaciones.
El prelado sostuvo que muchos de estos jóvenes parecen no haber encontrado otros caminos fuera de la delincuencia, por lo que llamó a realizar una profunda reflexión colectiva sobre las causas que originan esta problemática.
Asimismo, lamentó que la violencia ya no esté limitada a lugares considerados de riesgo. Señaló que los hechos recientes han ocurrido en espacios cotidianos como farmacias, viviendas, calles y zonas de convivencia, lo que ha provocado que la percepción de inseguridad se extienda a todos los ámbitos de la vida diaria.
Ante este panorama, insistió en la importancia de fortalecer a las familias y promover valores entre niños y adolescentes. Consideró que si desde el hogar se fomenta la idea de que el dinero, la fuerza o la violencia son lo más importante, será difícil revertir posteriormente esas conductas.
Finalmente, destacó que tanto las autoridades como las escuelas, las iglesias y las familias deben continuar trabajando de manera conjunta para ofrecer mejores oportunidades a los jóvenes y construir entornos más seguros para toda la población.


