Simposium de Movilidad en León pierde fuerza y deja dudas sobre su convocatoria

Lo ocurrido el pasado 9 de septiembre en León, Guanajuato, dejó una pregunta inevitable en el sector del autotransporte y la logística: ¿qué pasó con la capacidad de convocatoria y la influencia que alguna vez tuvo Enrique Armando González Muñoz?
El expresidente de CANACAR y actual presidente del Clúster Logístico y de Movilidad de Guanajuato llegó a una nueva edición del Simposium de Movilidad y Logística con un escenario que, para muchos asistentes, estuvo muy lejos de las expectativas que durante años generó este encuentro.
El evento se percibió corto, desangelado y carente de la fuerza que debería caracterizar a una plataforma que pretende representar y reunir a los principales actores de un sector estratégico para Guanajuato y para México. Más que mostrar músculo institucional y empresarial, la edición de este año dejó la impresión de una convocatoria disminuida y de una organización que necesita urgentemente recuperar presencia.
Pero quizá lo más revelador ocurrió durante el discurso de González Muñoz. En lugar de presentar una visión renovada, propuestas concretas o una agenda capaz de responder a los grandes desafíos que enfrenta actualmente el transporte y la logística, su intervención pareció recurrir una y otra vez a las remembranzas de lo que fue.
Y ese puede ser precisamente el problema: una institución no puede vivir permanentemente de su pasado, ni una trayectoria puede sustituir indefinidamente a los resultados del presente.
González Muñoz tiene una historia reconocida dentro del autotransporte y ocupó la presidencia de CANACAR. Sin embargo, los cargos y los reconocimientos obtenidos en el pasado no garantizan, por sí mismos, liderazgo actual.
La política empresarial, como el transporte, se mide en movimiento. Y cuando el movimiento disminuye, se nota.
También llamó la atención la ausencia de las principales autoridades locales. La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo y la presidenta municipal de León, Alejandra Gutiérrez Campos, no estuvieron presentes, enviando representantes en su lugar. Más allá de las razones particulares de sus agendas —que deben respetarse—, políticamente el mensaje no puede ignorarse: un encuentro que aspira a ser referente estatal y nacional necesita contar con la presencia y el respaldo visible de quienes toman las decisiones.
Y si los principales actores gubernamentales no están, si la convocatoria empresarial pierde fuerza y si el discurso mira más hacia atrás que hacia adelante, entonces resulta legítimo preguntarse:
¿Está perdiendo fuerza el liderazgo de Enrique Armando González Muñoz en Guanajuato y dentro del sector?
La respuesta no se encuentra en los discursos ni en las fotografías de años anteriores. Se encuentra en la capacidad de convocar, de generar resultados, de reunir a quienes toman decisiones y, sobre todo, de presentar una agenda que responda a los problemas reales del autotransporte, la movilidad y la logística.
Guanajuato necesita liderazgo fresco, propuestas y capacidad de interlocución. Necesita eventos que estén a la altura de la importancia económica de su industria logística y de transporte.
El sector no vive de recuerdos. Vive de carreteras, seguridad, infraestructura, inversión, competitividad, operadores, tecnología y resultados.
Por eso, el Simposium de este año debería servir como una llamada de atención. Porque cuando un evento que alguna vez fue referente comienza a verse disminuido, no basta con recordar lo que fue. Hay que demostrar, con hechos, que todavía se tiene la fuerza para convocar y para liderar.
El Simposium del 9 de septiembre pudo haber sido una oportunidad para demostrar que González Muñoz mantiene esa capacidad. Y se le vio muy cercano al vicepresidente de la región Bajío de la CANACAR, Miguel Ángel Bres quien comentan que anda con un porte de grandeza, organizando reuniones que van más allá de su encomienda de la Camara a la que representa y se dice que desde que ingreso como vicepresidente a CONCAMIN, se le subió la espuma a la cabeza. Bueno era de esperarse siendo amigo de Enrique Gpnzález Muñoz. El tiempo dirá si se trató simplemente de una mala edición o de algo más profundo.



