Irapuato

El Padre José María González reafirma la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural

Irapuato, Gto. 7 de enero de 2026.(asviknoticias,com).— El padre José María González, encargado de la Dimensión Diocesana de la Vida de la Diócesis de Irapuato, explicó que esta área forma parte de la Comisión de Familia, Laicos y Vida, cuya misión es promover y defender la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. 

El sacerdote subrayó que la Iglesia Católica sostiene con certeza que la vida humana es un don sagrado que proviene de Dios y posee una dignidad inherente, independiente de factores como la salud, la edad, la productividad, la condición social o el sexo. “Su valor no depende de circunstancias externas, sino de su origen divino y su destino eterno”, afirmó. 

Citando el Catecismo de la Iglesia Católica, recordó que la vida humana es sagrada porque desde su inicio implica la acción creadora de Dios, autor de la vida y único con dominio absoluto sobre ella. “Somos creados a imagen y semejanza de Dios; en Jesucristo reconocemos el modelo de todo ser humano y nuestra vocación de eternidad”, señaló. 

Destacó que cada embrión es una persona en desarrollo, no un conjunto de células, con una historia propia y una dignidad única e irrepetible. Asimismo, hizo un llamado a respetar y proteger la vida de manera absoluta, especialmente la de los más pobres y vulnerables, y de quienes no tienen voz. 

El padre González expresó la preocupación del episcopado mexicano ante los ataques de la llamada cultura de la muerte, que se manifiestan en la violencia, el crimen, los asesinatos, el aborto, la eutanasia, la trata de personas y las agresiones contra la familia, a la que calificó como “el sagrario de la vida”. 

Ante este contexto, expuso las acciones que impulsa la Dimensión de la Vida en la Diócesis de Irapuato para instaurar una cultura de la vida. La primera es la oración, presente en cada Eucaristía con súplicas por la vida humana, así como prácticas pastorales como la bendición de los vientres y la oración por las víctimas de la violencia. 

La segunda acción es la formación, mediante talleres de cultura de la vida que se realizan en parroquias y, próximamente, en colegios, con el objetivo de brindar herramientas para la defensa de la dignidad humana. 

Además, informó sobre redes de apoyo a mujeres embarazadas, que incluyen acompañamiento espiritual, psicológico, médico y, cuando es necesario, jurídico; en casos específicos, se ofrece incluso hospedaje. También se brinda apoyo a personas que han sufrido las consecuencias de un aborto, con atención espiritual y psicológica. 

Finalmente, señaló que la diócesis participa en la defensa social y legal del derecho a la vida, promoviendo el diálogo con autoridades y la participación ciudadana, como se evidenció recientemente en la discusión del tema en el Congreso del Estado. “Buscamos dar voz a la ciudadanía y reconocer siempre el valor sagrado de la vida humana”, concluyó.

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