La Incertidumbre frena planeación en la industria metalmecánica ante reforma de la jornada laboral

Irapuato, gto. 23 de diciembre de 2025. (asviknoticias.com).- El secretario del Sindicato de la Industria Metalmecánica, Alejandro Rangel Segovia, advirtió que la última versión de la reforma para reducir la jornada laboral genera incertidumbre tanto en trabajadores como en empresas, debido a la falta de claridad sobre cómo se aplicará la disminución de horas y el descanso semanal.
Rangel Segovia explicó que, si bien la gradualidad en la reducción de la jornada es una opción sana, el problema es que la iniciativa plantea una baja de ocho horas semanales, pero no obliga a que esta reducción se traduzca en un día específico de descanso. Señaló que esto abre la puerta a una “trampa”, ya que podría darse solo una redistribución de horas de lunes a sábado, compensándose con el pago de tiempo extra, sin que realmente se configure un segundo día de descanso.
Indicó que en la industria metalmecánica existen múltiples esquemas laborales, desde jornadas de cuatro por tres días, turnos de ocho horas, hasta jornadas de 9.5 horas sin laborar el sábado, lo que hace aún más compleja la aplicación de una reforma ambigua. Subrayó que, tal como está planteada, la iniciativa aún no garantiza dos días de descanso a la semana, como lo mandata la Organización Internacional del Trabajo, cuyo objetivo principal es favorecer el descanso para regresar a laborar de forma más productiva.
El dirigente sindical recordó que México mantiene una deuda social histórica en este tema, ya que es de los pocos países que conservan jornadas extensas; mientras que en Europa ya se avanza hacia esquemas de 34 o 36 horas semanales, y en Estados Unidos existen modelos similares.
Finalmente, Rangel Segovia señaló que la constante modificación de la iniciativa es lo que más daño causa, pues impide una adecuada planeación en los centros de trabajo. Afirmó que las empresas están dispuestas a cumplir, pero necesitan reglas claras y definitivas. Consideró que sería preferible establecer un plazo concreto —por ejemplo, dos o cuatro años— para llegar a la jornada de 40 horas, con el fin de que industria y trabajadores puedan reorganizar turnos, procesos y contrataciones sin afectar la productividad ni el empleo.



